Competencias socioemocionales en procesos de mediación escolar: una reflexión desde un contexto rural

 

Érika García Cardona

https://orcid.org/0009-0004-0614-4280

erika.garciac2025@uted.us

UTE University of Technology. Colombia

 

Luz Marina Silva Tapia

https://orcid.org/0009-0009-7128-7508

luz.silvat2026@uted.us 

UTE University of Technology. Colombia

 

Merielis Esther Lagarez Martínez

https://orcid.org/0009-0006-8005-4122

merielis.lagarezm2025@uted.us

UTE University of Technology. Colombia

 

Pierangeli Doria Corrales

https://orcid.org/0009-0005-4590-0648

pierangeli.doriac2025@uted.us

UTE University of Technology. Colombia

 

Resumen

El presente ensayo, tiene como objetivo reflexionar sobre la articulación entre las competencias socioemocionales de los estudiantes y los procesos de mediación escolar en un contexto rural. Se debe tener en cuenta que en esta reflexión se analizarán y desglosarán conceptos como las habilidades socioemocionales y mediación escolar como estrategia pedagógica, porque son vitales en el desarrollo de la  reflexión investigativa, como se identifican en la mayoría de investigaciones y de qué manera se han enfocado en la medición de competencias socioemocionales o en la evaluación de programas institucionales, reflejando  unos resultados más cuantitativos que cualitativos, dejando en segundo plano el análisis de la experiencia subjetiva de los estudiantes durante los conflictos, que es vital en el desarrollo tanto académico como emocional. En este sentido, se argumenta que las competencias socioemocionales no pueden comprenderse únicamente como un procedimiento técnico, donde se mide por porcentajes o casos, en especial en contextos rurales, sino como un proceso con un tinte cualitativo, que es atravesado por emociones que indiscutiblemente influyen en la disposición al diálogo entre estudiantes y docentes en la construcción de acuerdos. Asimismo, se resalta la necesidad de observar estas dinámicas en contextos rurales, donde las relaciones comunitarias permiten experiencias emocionales particulares. Se concluye que la mediación de conflictos desde las vivencias emocionales con una mirada cualitativa permite ampliar la comprensión de la convivencia escolar y fundamentar estrategias pedagógicas más sensibles.

Palabras clave: Competencia socioemocional, convivencia escolar, experiencia subjetiva.

Social-emotional skills in school mediation processes: a reflection from a rural context

Abstract

The purpose of this essay is to reflect on the relationship between students' social-emotional skills and school mediation processes in a rural context. It should be noted that this reflection will analyze and break down concepts such as social-emotional skills and school mediation as a pedagogical strategy, because they are vital to the development of  research reflection, as identified in most research, and how they have focused on measuring socio-emotional skills or evaluating institutional programs, reflecting  more quantitative than qualitative results, leaving in the background the analysis of students' subjective experience during conflicts, which is vital to both academic and emotional development. In this sense, it is argued that socio-emotional competencies cannot be understood solely as a technical procedure, where they are measured by percentages or cases, especially in rural contexts, but rather as a process with a qualitative aspect, which is permeated by emotions that unquestionably influence the willingness of students and teachers to engage in dialogue in order to reach agreements. Likewise, the need to observe these dynamics in rural contexts is highlighted, where community relationships allow for particular emotional experiences. It is concluded that mediating conflicts from emotional experiences with a qualitative perspective allows for a broader understanding of school coexistence and provides a basis for more sensitive pedagogical strategies

Keywords: Social-emotional competence, school coexistence, subjective experience.

Recepción: 04 de marzo de 2026.

Aceptación: 02 de junio de 2026.

INTRODUCCIÓN

Hablar de convivencia escolar, es hablar de emociones, experiencias significativas y subjetivas en los espacios educativos actuales, esto también representa un desafío permanente especialmente en contextos rurales donde los conflictos escolares están permeados por diversas dinámicas sociales y culturales. En los últimos años, diversas investigaciones destacan la necesidad de fortalecer las competencias socioemocionales, atendiendo a las necesidades que surgen en medio del proceso educativo, como la violencia escolar, el llamado bullying y diversos conflictos que surgen a diario. Por tanto, fortalecer el manejo de las emociones en los estudiantes y también en los docentes es una estrategia que puede fomentar el desarrollo de las habilidades socioemocionales en los procesos educativos y fundamento para la construcción de ambientes más democráticos y participativos (Santander Trigo et al., 2020; Calderón Sánchez et al., 2023). Desde esta perspectiva, la inteligencia emocional ha sido vinculada con la mejora de las relaciones interpersonales y con una mayor capacidad de los estudiantes para gestionar desacuerdos de forma pacífica (Monta Quilumba et al., 2025).

La mediación de conflictos escolares ha surgido como una estrategia pedagógica orientada a transformar el conflicto en una oportunidad de aprendizaje, promoviendo el diálogo, la escucha activa y la corresponsabilidad entre las partes implicadas (Merino Trigueros, 2021). La gestión de la convivencia escolar requiere trascender enfoques meramente normativos y sancionatorios, incorporando el desarrollo de competencias socioemocionales que permitan a los estudiantes comprender el impacto de sus emociones en las relaciones interpersonales. Además, la inteligencia emocional se convierte en un eje articulador de prácticas pedagógicas orientadas a la prevención de conflictos y a la consolidación de una cultura de paz en la escuela (Molina Isaza & Nova Herrera, 2022). También, la formación de estudiantes mediadores ha demostrado impactar positivamente en la cultura de paz institucional y en el desarrollo de habilidades socioemocionales (Sánchez Lozano & Domínguez Ornelas, 2024).

El estudio de Rojo Guillamón y Ferrando Prieto (2022) ofrece un aporte significativo para comprender las vivencias emocionales en los procesos de mediación escolar en un contexto rural donde las dinámicas académicas y convivenciales se ven permeadas por situaciones externas de varios tintes, como el social, el económico y hasta el ambiental. Las autoras evidencian que la mediación no solo actúa como una estrategia de resolución de conflictos, sino como un dispositivo formativo que transforma las dinámicas relacionales dentro de la comunidad educativa. En este marco, las emociones emergen como un componente central del proceso, ya que influyen en la disposición al diálogo, en la construcción de acuerdos, en la percepción de justicia entre las partes implicadas e incluso en la misma unidad del territorio rural que por lo general es un tejido social donde cada parte esta intrínsecamente ligada con la otra. Sin embargo, aunque varias investigaciones han avanzado significativamente en la medición de competencias emocionales y en la evaluación de programas de mediación, persiste un vacío en la parte cualitativa vista desde una perspectiva más empática y humana de las vivencias emocionales que experimentan los estudiantes durante los procesos de conflicto y mediación.

Esta necesidad también está presente los contextos rurales, donde las dinámicas comunitarias, familiares y culturales influyen de manera particular en las competencias socioemocionales en la escuela. En estos escenarios rurales, el conflicto no se limita al aula, sino que puede trascender a otros ámbitos de la vida comunitaria, intensificando las experiencias emocionales. De acuerdo con lo anterior, comprender la articulación entre las emocionales y mediación escolar desde una perspectiva cualitativa y consciente teniendo en cuenta la subjetividad de cada estudiante, permite enriquecer la investigación de la convivencia más allá de indicadores conductuales, que nos arrojan resultados más cuantitativos.

En este sentido, el presente ensayo quiere plantear la importancia de comprender las emociones del otro, más aún cuando estas se encuentran relacionadas con conflictos escolares, donde una dosis de empatía y dialogo puede mejorar e incluso identificar más similitudes que diferencias entre los estudiantes y llegar acuerdos de convivencia más sanos. Se plantea que abordar la mediación desde la experiencia emocional de los estudiantes no solo amplía la comprensión del fenómeno, sino que también contribuye al diseño de estrategias pedagógicas más sensibles a la dimensión humana del conflicto.

DESARROLLO

La convivencia escolar se ha consolidado como un eje fundamental en la construcción de ambientes educativos orientados al desarrollo integral del estudiante. En los últimos años, diversas investigaciones han resaltado que los conflictos escolares no deben comprenderse únicamente como manifestaciones conductuales aisladas, sino como fenómenos complejos atravesados por dimensiones emocionales, sociales e inclusive económicas. En este sentido, Santander Trigo et al., (2020) sostienen que la regulación emocional influye significativamente en la dinámica del aula y en la manera en que los estudiantes afrontan situaciones conflictivas. De forma similar, Calderón Sánchez et al., (2023) argumentan que la educación emocional fortalece la capacidad del estudiante para gestionar desacuerdos desde el diálogo y la empatía.

Asimismo, las habilidades emocionales han sido vinculadas con mejores niveles de convivencia y rendimiento académico. La investigación de Monta Quilumba et al., (2025) evidencia que el desarrollo de habilidades emocionales favorece la resolución pacífica de conflictos en el entorno escolar. En la misma línea, estudios sobre adolescentes han mostrado que existe una relación significativa entre competencias socioemocionales, bienestar académico y disminución de conductas disruptivas. Estas investigaciones han contribuido a posicionar la dimensión emocional como un componente fundamental en la construcción de ambientes educativos más armónicos.

La mediación de conflictos escolares mediante la experiencia subjetiva del estudiante y el manejo de sus emociones, han sido reconocidos como una estrategia pedagógica orientada a transformar el conflicto en una oportunidad formativa. Merino Trigueros (2021) plantea que la mediación no solo busca resolver desacuerdos, sino promover procesos de escucha activa y corresponsabilidad entre las partes implicadas. En ese mismo sentido, Sánchez Lozano & Domínguez Ornelas (2024), señalan que la formación de estudiantes mediadores contribuye al fortalecimiento de la cultura de paz y al desarrollo de competencias socioemocionales. Igualmente, el trabajo de Molina-Isaza y Nova-Herrera (2022) aporta un fundamento teórico clave para comprender las vivencias emocionales en los procesos de mediación de conflictos escolares. Los autores plantean que las habilidades emocionales no solo constituyen una competencia individual, sino una herramienta pedagógica y relacional que incide directamente en la gestión de la convivencia. Desde esta perspectiva, la mediación escolar en contextos rurales no puede reducirse a la resolución instrumental de conflictos, sino que debe asumirse como un espacio formativo donde el reconocimiento, la regulación y la expresión adecuada de las emociones configuran aprendizajes sociales significativos.

No obstante, aunque estos aportes han enriquecido la investigación del componente socioemocional en contextos educativos, el análisis de dichas investigaciones evidencia una tendencia predominante hacia enfoques cuantitativos centrados en la medición de variables emocionales o en la evaluación de la eficacia de programas específicos. La implementación de la mediación escolar en educación secundaria favorece la mejora del clima de convivencia, promoviendo el diálogo, la participación activa de los estudiantes y la resolución pacífica de conflictos. De forma similar, la formación en mediación de conflictos desde experiencias individuales significativas de los estudiantes, fortalece competencias sociales y emocionales, incrementando la responsabilidad, la empatía y el compromiso del estudiante en la construcción de relaciones más respetuosas dentro y fuera de las instituciones educativas (Rojo Guillamón & Ferrando Prieto, 2022). La gestión de conflictos en el contexto educativo requiere un enfoque integral que articule estrategias preventivas y de intervención, centradas en la participación activa de los actores implicados. Los hallazgos señalan que cuando se promueve la comunicación asertiva y la reflexión conjunta sobre las causas del conflicto, se generan aprendizajes significativos que inciden positivamente en el clima escolar y en el desarrollo de competencias socioemocionales orientadas a la resolución pacífica de conflictos escolares. (Gallego Domínguez et al., 2020). Si bien estos estudios aportan evidencia valiosa, tienden a privilegiar resultados cuantificables, dejando en segundo plano la parte cualitativa, que comprende las experiencias focalizadas de los estudiantes durante los procesos de conflicto y mediación en los contextos educativos.   

En consecuencia, surge una inquietud investigativa relevante: ¿es suficiente medir las habilidades socioemocionales para comprender cómo los estudiantes viven realmente los conflictos escolares? Las emociones no solo se regulan o se cuantifican; se experimentan, se interpretan y se resignifican dentro de contextos específicos. Como señalan Moreno (2025), las experiencias emocionales en el aula están mediadas por factores contextuales que influyen en la manera en que los estudiantes perciben y afrontan las situaciones conflictivas. Pocas investigaciones profundizan en los casos puntuales de cada estudiante, como vive de forma personal sus emociones y cómo reacciona de forma subjetiva de acuerdo con la situación en escenarios de mediación de conflictos escolares.

A partir de este análisis, se identifican vacíos significativos en el estudio de las competencias socioemocionales en contextos educativos, en especial contextos rurales. En primer lugar, existe una limitada exploración cualitativa de las vivencias emocionales en procesos de mediación escolar. Aunque las competencias socioemocionales han sido ampliamente estudiadas, son escasos los trabajos que analizan cómo los estudiantes se sienten, interpretan y resignifican su participación en estos procesos. En segundo lugar, la mediación suele abordarse como técnica procedimental orientada a disminuir conflictos, pero no como un proceso pedagógico donde se tengan en cuenta las emociones subjetivas e individuales de los estudiantes, como miedo, vergüenza, frustración o empatía. Finalmente, la producción académica evidencia una menor presencia de estudios desarrollados en contextos rurales, pese a que estos escenarios presentan dinámicas socioculturales particulares que inciden en la construcción emocional del conflicto.

Este último aspecto resulta especialmente relevante, dado que en entornos rurales las relaciones interpersonales suelen extenderse más allá del espacio escolar, involucrando dinámicas comunitarias y familiares que intensifican las experiencias emocionales asociadas al conflicto. Por esta razón, comprender la mediación escolar desde una perspectiva específica, implica reconocer que las emociones no surgen sin una razón de ser, sino que más bien son un producto de una serie de dinámicas sociales, culturales y educativas. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que la mediación de conflictos escolares, en especial rurales, debe entenderse como un proceso emocionalmente subjetivo, donde las experiencias significativas del estudiante condicionan su disposición al diálogo y a la construcción de acuerdos.

En términos críticos, esta reflexión invita a replantear las estrategias pedagógicas orientadas a la gestión de conflictos. No se trata únicamente de aplicar protocolos institucionales, sino de generar espacios seguros donde los estudiantes puedan expresar, observar e identificar sus emociones. Integrar la dimensión experiencial en el análisis de la mediación de conflictos escolares no implica desestimar los enfoques cuantitativos existentes, sino complementarlos con una comprensión más profunda de la experiencia subjetiva, teniendo en cuenta el estudiante como un ser individual cargado de emociones singulares que se dan de acuerdo a sus vivencias y contexto. En consecuencia, fortalecer la investigación cualitativa en este campo puede contribuir al diseño de prácticas pedagógicas más sensibles a las competencias socioemocionales, en relación con los conflictos escolares y, por ende, a la consolidación de una cultura educativa basada en el reconocimiento, el diálogo y la empatía.

CONCLUSIÓN

La convivencia escolar y la mediación de conflictos han sido ampliamente abordadas en la investigación educativa, especialmente desde enfoques centrados en la medición de competencias socioemocionales y en la evaluación de programas institucionales. Sin embargo, este recorrido teórico también evidencia que la dimensión experiencial de las emociones, desde un enfoque cualitativo continúa siendo un campo que requiere mayor profundización. Si el manejo de emociones ha sido reconocido como factores protectores frente al conflicto, comprender cómo los estudiantes sienten e interpretan sus experiencias individuales durante los procesos de mediación de conflictos escolares constituye un desafío pendiente en la investigación educativa.

Es importante analizar de las experiencias emocionales del estudiante, visto como un ser individual y subjetivo, ya que esto permite ampliar la comprensión del conflicto más allá de indicadores conductuales o resultados cuantificables. La mediación de conflictos no puede entenderse únicamente como una técnica de resolución, sino como un proceso consciente atravesado por emociones subjetivas que influyen en la disposición al diálogo, en la construcción de acuerdos y en la consolidación de culturas educativas más pacíficas. Es decir, reconocer las características del contexto rural aporta una mirada puntual que enriquece el análisis de la convivencia escolar y visibiliza dinámicas socioculturales que suelen quedar al margen de la parte académica.

Finalmente, entender el proceso socioemocional del estudiante profundiza la mirada de su experiencia subjetiva, contribuyendo a la construcción de estrategias pedagógicas más sensibles a la dimensión humana, para así construir acuerdos conscientes cuando se dan conflictos escolares. En definitiva, la anterior reflexión invita a repensar la mediación de conflictos escolares desde una mirada cualitativa, como un espacio formativo donde las emociones no se silencian, sino que se comprenden y se transforman en oportunidades de aprendizaje, teniendo en cuenta el contexto tanto individual como colectivo.

REFERENCIAS

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Merino Trigueros, M. T. (2021). La mediación escolar: alternativa para la resolución de conflictos. Revista Cognosis. ISSN 2588-05786(2), 33. https://doi.org/10.33936/cognosis.v6i2.2669

Molina Isaza, L. E. y Nova-Herrera, A. J. (2022). La inteligencia emocional, una oportunidad para la gestión de la convivencia escolar. Praxis, 18(1), 15-32. http://dx.doi.org/10.21676/23897856.3878

Monta Quilumba, M. B., Zambrano Chiliquinga, A. A., Espinoza Ruiz, S. A., Vera Mera, Á. V., & Jimenez Villao, J. A. (2025). El papel de la inteligencia emocional en la resolución de conflictos en el entorno escolar. Revista Multidisciplinaria Prospherus, 2(2), 53-66 https://doi.org/10.63535/0b403v38

Moreno, M. (2025). Gestión emocional en el Aula: Competencias socioemocionales de las maestras en educación básica. Revista De Ciencias Sociales, XXXI (Número Especial 11), 558-571. https://produccioncientificaluz.org/index.php/rcs/index

Rojo Guillamón, M. I., & Ferrando Prieto, M. (2022). Convivencia, conflictos y mediación escolar en educación secundaria: estudio de caso. AZARBE, Revista Internacional de Trabajo Social y Bienestar, (11), 57–66. https://doi.org/10.6018/azarbe.505931

Sánchez Lozano, J. M., & Domínguez Ornelas, K. I. (2024). La influencia de la mediación en estudiantes mediadores: una estrategia educativa hacia la cultura de paz. Eirene: Estudios de Paz y Conflictos, 7(13), 119–142.  https://doi.org/10.62155/eirene.v7i13.281

Santander Trigo, S., Gaeta González, M. L., & Martínez-Otero Pérez, V. (2020). Impacto de la regulación emocional en el aula: Un estudio con profesores españoles. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 34(2), 225-246. 10.47553/rifop.v34i2.77695 https://doi.org/10.47553/rifop.v34i2.77695