Hacia la comprensión de la soledad no deseada en adolescentes escolarizados en la ruralidad colombiana, estado del arte

 

Juan Carlos Vallejo Tabares

https://orcid.org/0009-0009-2243-950

juan.vallejot2024@uted.us

University of Technology and Education, Estados Unidos

 

Resumen

Dada la importancia que hoy adquiere en todo el mundo la comprensión y análisis del fenómeno de la soledad, el presente artículo pretende brindar a los interesados en la investigación educativa, un panorama teórico del objeto de estudio y una visión ubicada en el centro mismo de la escuela. Como maestro, en la revisión del estado del arte, he evidenciado que la mayoría de las investigaciones sobre la soledad se concentran en personas adultas mayores y en zonas altamente urbanizadas, principalmente en países del norte global, además que las mismas suelen orientarse a cuantificar y medir variables desde enfoques positivistas y psicométricos. Esto resalta la importancia de desarrollar propuestas investigativas con enfoques cualitativos, en entornos escolares, características distintivas de la investigación en curso de la cual deriva este artículo de estado del arte. Dicha investigación se adelanta con adolescentes escolarizados en establecimientos educativos rurales de Colombia, en el marco del doctorado en educación de la University of Technology and Education. Finalmente, me propongo desde este artículo, ofrecer un panorama actual del objeto de estudio y exponer las principales corrientes investigativas que hoy representan la frontera del conocimiento en torno a la soledad no deseada. Dichas corrientes se analizan desde el marco teórico elaborado en la investigación indicada, de la cual emerge una propuesta integracionista con enfoque comprensivo y multidimensional, recomendada para futuras investigaciones cualitativas en contextos escolares de la ruralidad latinoamericana.

Palabras clave: Soledad, adolescencia, escolaridad, conexión social, ruralidad.

Towards an understanding of loneliness in school-aged adolescents in rural Colombia, state of the art

Abstract

Given the importance that understanding and analyzing the phenomenon of loneliness has gained around the world today, this article aims to provide those interested in educational research with a theoretical overview of the object of study and a perspective situated at the very heart of the school. As a teacher, in reviewing the state of the art, I have found that most research on loneliness focuses on older adults and highly urbanized areas, mainly in countries of the Global North. Additionally, such studies tend to be oriented toward quantifying and measuring variables from positivist and psychometric approaches. This highlights the importance of developing research proposals with qualitative approaches in school environments—distinctive characteristics of the ongoing research from which this state-of-the-art article is derived. This research is being carried out with adolescents enrolled in rural educational institutions in Colombia, within the framework of the doctoral program in Education at the University of Technology and Education. Finally, through this article, I intend to offer a current overview of the object of study and present the main research trends that today represent the frontier of knowledge regarding unwanted loneliness. These trends are analyzed from the theoretical framework developed in the research, from which an integrationist proposal with a comprehensive and multidimensional approach emerges—recommended for future qualitative studies in school contexts within Latin American rural settings.

Keywords: Loneliness, adolescence, schooling, social connection, rurality.

Recepción: 26 de marzo de 2026.

Aceptación: 19 de junio de 2026.

INTRODUCCIÓN

La soledad no deseada se ha convertido, según la Organización Mundial de la Salud (2025), en un factor desencadenante de problemas de salud mental, física y social en todos los rangos etarios, pero que crece en forma significativa en la actualidad entre jóvenes y adolescentes. La soledad ha alcanzado niveles preocupantes desde la perspectiva de la salud pública y ha comenzado a captar la atención de diversos gobiernos, debido a su incidencia en la morbilidad e incluso en la mortalidad de la población. Es por esto que se vuelve importante, construir desde la escuela, una visión propia, que permita a las comunidades educativas, afrontar este fenómeno que hoy aflige a millones de adolescentes de todo el mundo.

El estado del arte aquí presentado representa un primer paso para que, otros maestros o actores educativos en Latinoamérica vuelquen sus miradas hacia el estudio de este objeto de estudio, hoy copado por la psicología, para lograr comprensiones propias de los docentes, construcción de estrategias pedagógicas de prevención, control y mitigación de la soledad en los escolares.

Antecedentes investigativos y teóricos

El estudio académico de la soledad se consolida a mediados del siglo XX tras un largo periodo en que el concepto fue predominante en la obra de filósofos y literatos. Una excepción en esa temporalidad es el tratado de Johann Georg Zimmermann a fines del siglo XVIII, que articula un abordaje desde la medicina de su tiempo y los cimientos de la futura psicología, oscilando entre una visión patológica (melancolía) y otra virtuosa de la soledad (Zimmermann, 1873).

A mediados del siglo XX, Fromm-Reichmann (1959) desde lineamientos psicoanalíticos incluye en su obra “on loneliness” el aislamiento al ya creciente listado de “enfermedades mentales” y afirma que este “conduce en última instancia al desarrollo de estados psicóticos, paraliza emocionalmente y deja desamparadas a las personas que lo padecen”, postura recogida críticamente por la historiografía reciente (Vincent, 2023). Posteriormente, Weiss (1973) en la clásica obra The experience of emotional and social isolation distingue entre soledad emocional y social, inspirado en la teoría del apego de Bowlby, y sienta las bases de gran parte de la investigación contemporánea (Hawkley,2025).

La bibliografía distingue dos tradiciones: la anglosajona, que entiende la soledad como experiencia interna del individuo (p. ej., Fromm-Reichmann; Weiss), y la continental europea, que la aborda como situación externa o contextual. Esta bifurcación ha orientado enfoques y métodos hasta el presente (De Jong et al., 2006, citado en Barrios Formoso, 2024).

Desde la psicología cognitiva, Peplau y sus colegas en UCLA (finales de los años setenta) proponen el Modelo de Discrepancia Cognitiva (MDC), formulando una definición operativa aún influyente, Perlman y Peplau (1981). A inicios del milenio, Cacioppo desarrolla una perspectiva neurobiológica que, vinculando el “dolor social” con señales adaptativas de supervivencia, explica cómo la desconexión activa respuestas endocrinas asociadas a depresión y ansiedad (Cacioppo & Patrick, 2008; U. Chicago News, 2018; Cacioppo, 2018).

Los análisis bibliométricos confirman el liderazgo de Cacioppo y Hawkley (Universidad de Chicago), y sitúan la UCLA Loneliness Scale (versión 3) de Russell como el artículo más citado; las áreas predominantes son psicología multidisciplinaria, gerontología y psiquiatría, con menor presencia desde educación, Banerjee et al., (2023).

Recientemente, el campo se ha ampliado hacia perspectivas afectivas, existenciales y sociológicas (Bound Alberti, 2018; Mikulincer & Segal, 1990; Rokach, 2004; McGraw, 1995; García Peña, 2019; Moscoso, 2021). En el recorrido histórico del fenómeno, Vincent (2023) traza una línea del tiempo de la evolución del fenómeno desde Zimmermann hasta la era digital previa a la COVID‑19.

En el plano institucional, la universidad de Harvard, en su escuela de salud pública T.H. Chan, impulsa eventos y cursos sobre soledad y conexión social (Harvard T.H. Chan, 2023, 2024). Gobiernos como Reino Unido (2018) y Japón (2021) adoptan estrategias y carteras ministeriales de la soledad; España aprueba el Marco estratégico para las soledades 2026–2030; en EE. UU., el director general de salud, Vivek Murthy, declara la soledad “epidemia nacional”; y la OMS crea una Comisión para la Conexión Social (2018–2026) (UK Government, 2018; ABC News, 2023; OMS, 2023; Gobierno de España, 2026). “A connected society: a strategy for tackling loneliness”, (2018) es tal vez la política más coherente y conocida en el tratamiento del fenómeno de la soledad a escala gubernamental, UK Government, (2018).

MATERIALES Y MÉTODOS

La revisión previa para la construcción de los antecedentes investigativos se llevó a cabo en bases de datos ampliamente reconocidas por la comunidad científica, entre ellas Scopus, Google Scholar, Scielo, ScienceDirect, y Dialnet, así como en diversos repositorios universitarios de Colombia (Rudecolombia) y de otras universidades de países de Latinoamericanos, utilizando como base para la ecuación de búsqueda la siguiente: (soledad OR "aislamiento social" OR "soledad emocional") AND (adolescente* OR juventud OR jóvenes) AND (escolarizad* OR estudiante* OR escolar*) AND (ruralidad OR rural OR "zona rural").  De allí se logró decantar la producción de artículos, textos, estudios e investigaciones sobre la soledad y se acumuló suficiente volumen de autores, teorías y conceptualizaciones para tener un panorama global del estado del conocimiento sobre el objeto de estudio y de la frontera de conocimiento actual.

La información recuperada fue organizada en una matriz de Excel. Esta sistematización sirvió como base para el análisis desarrollado por el autor, que se presenta en este artículo, el cual se enmarca en una investigación en curso orientada a comprender la experiencia de la soledad en adolescentes escolarizados en una zona rural de Colombia. En la revisión final del texto, se aprovechó la herramienta Copilot de la I.A. utilización que se circunscribió a la corrección de estilo del escrito final del autor, maniobra que se realizó a través de la página de office 365 de Microsoft el día 11 de marzo del presente año. Esta misma herramienta se utilizó para las traducciones del resumen al inglés y al portugués brasilero.

RESULTADOS

A nivel de tesis doctorales y de maestría, podría afirmarse que el objeto de investigación no ha sido abordado específicamente desde el cruce de las dos variables desde las cuales se estructura el presente artículo: adolescentes escolarizados en zonas rurales. En la región, los estudios más aproximados los encontramos en el Perú, Ventura L. et al. (2017) quienes desarrollaron la validación de la Escala de Soledad De Jong-Gierveld (DJGLS, por sus siglas en inglés) en una muestra de 851 adolescentes escolarizados residentes en zonas urbanas de Lima. En el mismo Perú, se identificó una investigación, igualmente psicométrica a la anterior, publicada en 2025 sobre la validación de una escala multidimensional de soledad (MLS), realizada con casi 500 participantes, con un promedio de 28 años de edad, por profesores de la Universidad César Vallejo (Pérez-Lara C. et al., 2025). Otro de los hallazgos más cercanos a esta condición se identificó en el repositorio de la Universidad Autónoma de México (UNAM), con la investigación doctoral de Montero y López (1998), centrada en la validación de escalas de medición de la soledad en escolares de la ciudad de México

En el contexto externo a Latinoamérica, el estudio más representativo y aproximado a las variables ya referidas es el de Jefferson, R. et. Al. (2023), denominado “La soledad adolescente en todo el mundo y su relación con el clima escolar, la cultura nacional y el rendimiento académico” en el cual demostraron la relación negativa del rendimiento escolar debido a la soledad no deseada. Este estudio se desarrolló con 536.000 estudiantes adolescentes de 75 países del mundo y sugieren la necesidad que la escuela ayude a mejorar las habilidades sociales de sus estudiantes. En la KU Leuven (Universidad Católica de Lovaina), Bélgica, el profesor Luc Goossens conduce estudios doctorales que incluyen la caracterización de genes asociados a la soledad en población adolescente, enmarcados en la corriente de investigación evolutiva-genética que plantea la soledad como un fenómeno de base orgánica (Hawkley, 2025).

Otras investigaciones recientes, siguen los mismos parámetros de análisis, entte ellas mencionamos a Hernández-Díaz, R. et. Al. (2025). “Análisis de la percepción de la soledad en estudiantes jóvenes: un estudio transversal”, con 536 participantes que incluyó adolescentes en Zaragoza España, en el que se aplicó la Escala de Soledad de UCLA e identificó al 31,2% de los participantes en situación de soledad y aplicando la Escala de Soledad de De Jong Gierveld se clasificó al 49,1% con soledad moderada y al 27,1% con soledad severa. Este estudio además como dato importante reconoce que la soledad juvenil está poco estudiada. Lanza, K. et. Al (2025). “Voluntariado adolescente en Estados Unidos: asociaciones con la amistad y los resultados conductuales”, con 36 participantes, reconocen la necesidad de estudiar el fenómeno en jóvenes y en sus resultados concluye como las actividades de voluntariado ayudan a este grupo etario a superar sus dificultades de conexión social, ente otras.

Erin M. Knight, et. Al (2026) realizaron un estudio que cruzó tres variables coincidentes con el presente trabajo: salud mental (incluye las conexiones sociales) en adolescentes de zonas rurales. Esta investigación, denominada “Más allá de los modelos tradicionales: un estudio cualitativo de las barreras y los facilitadores para la salud mental de los adolescentes rurales”, fue realizado en EUA, Nueva Inglaterra y concluye que el papel de cuidado por parte de los adultos y el trabajo mancomunado de las instituciones es fundamental para el mejoramiento de la salud mental de los jóvenes, entre esta la conexión social.

Otros estudios encontrados en países y que se aproximan a las que guían este estado del arte se describen someramente en la tabla 01.

PAIS

TITULO

AUTORES - AÑO

CONCLUSIÓN PRINCIPAL

Portugal

Comunicación entre padres e hijos; ciberacoso; soledad; adolescentes; adultos jóvenes

Pereira, et. Al

(2024)

Ciber victimización y un patrón de comunicación negativo predicen positivamente la soledad

Estado Unidos

Mentes frágiles: Explorando el vínculo entre las redes sociales y la salud mental de los adultos jóvenes

McCulloh, I; Cohen, B. Universidad J.  Hopkins. (2023)

la soledad se presenta semanalmente y está inversamente correlacionada con el uso de Instagram y Snapchat

Estado Unidos

Heartfulness; estudiantes de secundaria; soledad; salud mental; habilidades socioemocionales

Iyer, Ranjani B. Et. Al.

Este estudio demuestra que la intervención en línea podría ser útil para disminuir los niveles de soledad en adolescentes.

Rusia

La falsa autoimagen de los adolescentes en las redes sociales en línea: relación con el uso de las redes sociales, las motivaciones y la soledad.

Kornienko, Dmitriy S.; Rudnova, Natalia A. (2024)

La falsa autoimagen está vinculada a los aspectos formales del uso de las redes sociales, los rasgos motivacionales y los sentimientos de soledad

Ghana

Amabilidad; adolescentes en edad escolar; soledad; San Vicente y las Granadinas; aislamiento social

Mireku, Dickson Okoree, et. Al. (2023)

La prevalencia total de aislamiento social entre los adolescentes escolarizados fue del 28,2 %. En cuanto a la edad, los individuos de 15 años o más tenían mayor probabilidad de estar socialmente aislados que los de 14 años o menos. Los adolescentes que habían planeado suicidarse tenían mayor riesgo de aislamiento social que aquellos que no lo habían hecho.

Italia

Cómo la pandemia de COVID-19 cambió el uso de las tecnologías, el sentido de comunidad y la soledad de los adolescentes: un análisis retrospectivo de la percepción.

Guazzini, A. Et. Al. (2022)

Universidad de Florencia

El estudio se realizó con 917 estudiantes. En general, hemos constatado que la pandemia de COVID-19 ha incrementado notablemente la sensación de soledad en los adolescentes (especialmente en las mujeres), así como su uso de las tecnologías con fines sociales, informativos y de ocio.

China

El efecto de la timidez en el comportamiento problemático de las redes sociales en la adolescencia: el papel del género y la soledad.

Wang, Peng (2020)

Universidad Normal de Shandong, Jinan

Se encontró que el efecto moderador del género sobre el ciberacoso y el trastorno por videojuegos en línea se producía a través del factor mediador de la soledad.

Tabla 01. Algunos estudios por países (2020 – 2026) que relacionan variables del presente estado del arte, principalmente salud mental, en cuyo filtro se dio prelación al grupo etario adolescentes

Se concluye de este aparte, que a nivel de estudios doctorales y de maestría, las investigaciones y trabajos encontrados en las bases de datos solo coinciden parcialmente con las características en las que se delimita el presente estado del arte; se interceptan en campos similares desde lo territorial (rural) o grupo etario (adolescentes) o enfoque metodológico, pero en ningún caso en coincidencia plena de los tres elementos. Desde esta afirmación y con base en el rastreo bibliográfico, se puede afirmar que, en el ámbito de estudios doctorales realizados en zonas rurales con adolescentes escolarizados, no existen trabajos en Colombia y Latinoamérica. Además, se observa que los estudios, en alguna medida semejantes al sujeto de investigación, tienden a dejar de lado el aspecto comprensivo del fenómeno, enfocándose principalmente en dimensiones cuantitativas, principalmente la aplicación de escalas de medición de la soledad (la UCLA en la mayoría de los casos). No obstante, es importante reconocer que de estos estudios psicométricos suelen aparecer análisis y elementos que permiten aproximaciones a la esencia del problema.

Adicionalmente, y en coherencia con el propósito de adelantar una investigación cualitativa sobre este objeto de estudio actualmente en curso que permita develar la comprensión del fenómeno en escolares adolescentes de la ruralidad colombiana, la revisión del estado del arte nos lleva a considerar la influencia del uso de las redes sociales y los dispositivos móviles (así como el relacionamiento con las mascotas) para entender de qué manera estos factores inciden en nuevas formas de interacción social entre los adolescentes, quienes utilizan cada vez con mayor frecuencia dichas tecnologías, aspectos estos que crecieron en intensidad luego de la pandemia y los cuales podemos considerar como una parte importante de la frontera del conocimiento en la que atañe a las conexiones sociales y la evolución de las formas de relacionamiento de jóvenes y adolescentes. Winocur (2009), al referirse al significado de la comunicación en el mundo virtual juvenil, plantea que esta representa no solo “una estrategia de control de la incertidumbre, sino una defensa contra la amenaza de la dispersión y el peligro de la exclusión” (Winocur, 2019, p. 83), es decir, una defensa frente a la soledad no deseada.

Con este trabajo, que muestra el estado de la cuestión, espero aportar al avance de este campo del conocimiento, ofreciendo elementos que sustenten su importancia y pertinencia tanto para la conceptualización teórica, como para el abordaje metodológico y el fortalecimiento de la misión escolar. Como maestro, defiendo la función protectora y de acogida que deben desempeñar los colegios en relación con la salud mental, social y física de los estudiantes de este inicio de milenio. Abordar un estudio sobre la soledad en la ruralidad latinoamericana permite realizar comparaciones con un fenómeno ampliamente investigado en contextos altamente urbanizados y, además, hacerlo desde un grupo etario los adolescentes que ha ido ganando presencia en este tipo de investigaciones. Por otro lado, este estudio, orientado por un actor válido como lo es el maestro, amplía la comprensión de la soledad desde el sector educativo y complementa la riqueza conceptual construida por la amplia producción existente en diversas ramas de la psicología y recientemente de la sociología.

DISCUSIÓN

Perlman y Peplau (1981) delimitaron el fenómeno de la soledad desde el enfoque cognitivo de la psicología, una perspectiva ampliamente aceptada en la comunidad académica que estudia este tema. Para estos autores, la soledad citada en “A Connected Society: A Strategy for Tackling Loneliness” (2018, p. 18) es “un sentimiento subjetivo e indeseado de falta o pérdida de compañía, que surge cuando existe un desajuste entre la cantidad y calidad de relaciones sociales que tenemos y las que deseamos”. Este enfoque, centrado en la experiencia individual, ha sido clasificado por Barrios (2024) como parte de una perspectiva psicológica dinámica en el estudio de la soledad. Su principal limitación radica en que separa al individuo de su contexto social, económico y cultural, lo que ha generado debates dentro del campo y ha impulsado el desarrollo de nuevos enfoques teóricos.

A partir del estudio bibliométrico de Benergee et al. (2023) que decantó los cien artículos y los autores de mayor impacto sobre la soledad en los últimos años, Barrios (2024) propone una taxonomía de los enfoques investigativos e identifica seis tendencias principales en la producción científica reciente de dicho objeto de estudio: 1.  Evolutivo–genético/2.  Psicológico (con subdivisiones conductista, dinámica y cognitiva) /3.  Afectivo/4.  Existencial/5.  Integracionista/6.  Sociológico (Barrios, 2024, p. 21). Siguiendo este análisis, el profesor español de la universidad Complutense, concluye, con base en Banerjee et al. (2023), que las investigaciones actuales sobre la soledad se concentran principalmente en dos corrientes. La primera es la evolutivo-genética, cuyo referente destacado es el psicólogo estadounidense John T. Cacioppo. La segunda es la corriente psicológica, representada por autores como Letitia Peplau y Daniel Perlman, quienes introdujeron el concepto de “hipervigilancia” para describir un “bucle cognitivo” que intensifica la sensación de soledad cuando se percibe aislamiento.

En su artículo “The phenotype of loneliness” (European Journal of Developmental Psychology, 2012), Cacioppo sostiene que comprender el “fenotipo” de la soledad y su función adaptativa permite explicar cómo influyen los factores genéticos en su aparición y cómo estos interactúan con los entornos sociales en los que se expresan. A este enfoque se le critica su carácter principalmente orgánico, considerado homogéneo, universalista y, en cierta medida, determinista, pues deja de lado las diferencias derivadas de los contextos sociales y culturales, aunque desde el avance de la epigenética, esta corriente reconoce la interacción del ambiente con los genes.

Por su parte, el enfoque psicológico en sus variantes dinámica, conductista y cognitiva coincide en entender la soledad como un proceso mental individual. Sin embargo, la perspectiva “cognitiva” ha tenido mayor impacto académico, al subrayar que dicho proceso está mediado por la naturaleza relacional del individuo. Según Peplau y Perlman (1981), retomados por Barrios (2024), la soledad surge de la discrepancia entre las relaciones sociales que la persona desea y las que realmente logra establecer.

Al interior de este enfoque cognitivista, De Jong (2006) plantea un ajuste incorporando la influencia del entorno en la experiencia psicológica del individuo. Según este autor, la relación del sujeto con los demás no depende solo de factores internos eje del enfoque cognitivo, sino también de condiciones externas que modulan estas interacciones. Esta perspectiva llevó a la formulación del Modelo Multidimensional de la Soledad, base de la conocida escala del mismo nombre, citado por Buz y Prieto (2013). El modelo integra variables sociodemográficas, formas de vida y rasgos de personalidad, considerando que su combinación determina la intensidad del sentimiento de soledad. Más adelante, De Jong y Tesch-Römer (2012) ampliaron esta visión con el Modelo Integrador de Factores Individuales y Contexto Social, buscando superar el énfasis individualista propio del cognitivismo.

Aunque con menor impacto bibliométrico, otros enfoques también se distancian de las teorías anteriores. Inspirados en la filosofía existencialista y en autores como Jean Paul Sartre, investigadores como Mijuskovich (1980) y Rokach (2004) proponen una perspectiva que concibe la soledad como una condición constitutiva, necesaria y potencialmente beneficiosa para el ser humano. Desde Merleau-Ponty (1945), se entiende que comunicación y aislamiento forman parte de un mismo proceso, pues “el otro vive para mí”. Desde esta postura, las investigaciones de esta corriente existencialista adoptan un enfoque fenomenológico orientado a comprender la intersubjetividad, más que a explicar causas o mecanismos específicos de la soledad (MacGraw, 1995).

El enfoque sociológico define la soledad como “un fenómeno subjetivo cuya raíz se encuentra en los procesos y estructuras sociales” (Barrio, 2024, p. 17). Aunque es un campo reciente, abre un panorama amplio para futuras investigaciones, especialmente ante los profundos cambios sociales del nuevo milenio, como la influencia de las tecnologías digitales en las relaciones humanas y el papel creciente de las mascotas con su presencia en espacios íntimos, antropomorfismo, Epley, et al (2008), en la creación de nuevas formas de vínculos sociales.

Dentro de esta perspectiva sociológica, autores como García Peña (2019), Moscoso (2021) y Wong analizan la tensión moderna entre individuo y sociedad, así como la frontera entre lo público y lo privado—un debate presente desde la Grecia clásica. Usan el concepto de “alienación” para describir la separación entre estos ámbitos, lugar donde sitúan la experiencia de la soledad. Asimismo, Van Staden y Coetzee (2010) y Stauffer (2015) incorporan tipos de soledad como la ética y la cultural. En misma esta línea, siguiendo a Breton, afirma que “la soledad, por su carácter sociocultural, es una experiencia situada y variable según el contexto, las características sociales del sujeto y el momento vital en que se experimenta” (Breton, 1999).

El enfoque afectivo entiende la soledad como un fenómeno multidimensional y, siguiendo a Bound Alberti (2019), como un conjunto de emociones diversas ira, vergüenza, resentimiento, tristeza o autocompasión. Autores como Mikulincer y Segal (1990) se centran en explicar la soledad a partir de sus efectos emocionales. Desde una perspectiva fenomenológica, buscan describir ampliamente la experiencia de quienes la padecen, pues consideran que las emociones son el núcleo del proceso de relacionamiento social. Su crítica a otras posturas radica en la dificultad de describir la soledad sin objetivarla y, por ende, distorsionarla (Barrio Formoso, 2024, p. 14).

Finalmente, destacamos el enfoque que consideramos más pertinente para el trabajo investigativo del que deviene el presente trabajo: el integracionista, propuesto por Jacob Y. Stein y Rivka Tuval-Mashiach. Desde una mirada socio construccionista, estos autores israelíes buscan superar la clásica división entre soledad emocional y social planteada por Weiss (1973) y continuada por otras corrientes, pretendiendo integrar tanto los factores internos psicológicos como los externos sociales (Stein y Tuval-Mashiach, 2015, p. 7). Este enfoque constituye un esfuerzo metodológico por operacionalizar el análisis multidimensional de la soledad; de alguna manera pensamos que, en sus bases, este modelo habla de integración en una postura de alguna manera ecléctica, pues reconoce en sus cimientos epistemológicos, afirmaciones de otras corrientes afines la comprensión de la soledad. Su “modelo experiencial” (2015, pp. 8-12), basado en siete elementos interrelacionados permiten identificar cuándo una experiencia de aislamiento adquiere el carácter negativo propio de la “soledad no deseada”. La soledad implica, según estos autores: 1. una experiencia de aislamiento en cualquiera de sus formas; 2.  un carácter relacional, pues siempre ocurre en referencia a alguien o algo; 3.  la presencia de un Yo que vive y padece dicha experiencia; 4.  la existencia de un Otro con respecto al cual se configura la soledad; 5.  necesidades sociales no satisfechas; 6.  una discrepancia entre lo que se desea o necesita y lo que se experimenta en el plano relacional y 7.  un sentimiento aversivo o dolor psicológico como resultado de todos estos elementos.

Así las cosas, esta revisión del estado del arte, se inclina por una perspectiva integral de la soledad no deseada en la vida adolescente dentro del ámbito escolar, entendida como un fenómeno multidimensional en la que están en el mismo nivel de influencia las condiciones socioeconómicas y culturales que influyen en la experiencia de la desconexión social, a la par de los factores orgánicos y psicológicos de carácter interno e individual que también son constitutivos de dicho fenómeno. Propongo y recomiendo para futuras investigaciones cualitativas en el contorno escolar una visión de este tipo que es además compleja y comprensiva de la soledad, mirada propia de la soledad, que se afinca en una raíz humanista, fenomenológica e inter-relacional de dicho objeto de estudio, reconociendo que la experiencia subjetiva del aislamiento se configura tanto por elementos orgánicos como por el contexto social, cultural y tecnológico, entendiendo, por extensión, la soledad como un fenómeno situado, multidimensional y vivido desde la subjetividad de cada persona que enfrenta algún tipo de aislamiento social.

Mi postura epistémica reconoce sus bases en la corriente integracionista propuesta por Stein y Tuval-Mashiach (2015) y también en el enfoque afectivo, aunque retoma algunos elementos de otras corrientes y teorías existentes sobre la soledad. Esta re-construcción propia, busca demostrar su validez para investigaciones sobre desconexión social en el ámbito educativo a través de una investigación de corte fenomenológico, como la que se encuentra en desarrollo por parte del autor en colegios de la ruralidad colombiana, en el marco de la tesis doctoral en curso en el programa de Educación de la University of Technology and Education. Los resultados pueden aportar nuevo conocimiento aplicable al conocimiento de la esencia comprensiva de la soledad en escolares adolescentes, aplicable a escuelas rurales del continente americano, desde el río Bravo hasta la Patagonia, territorio donde se comparten condiciones similares de marginalidad, rezago socioeconómico y exclusión.

CONCLUSIONES

El estado del arte sobre la soledad no deseada para el sujeto de estudio, adolescentes de zonas rurales, evidencia la ausencia de estudios que integren específicamente ambas condiciones. Asimismo, se observa una producción limitada desde la perspectiva de los maestros, pues las encontradas se centran en enfoques psicológicos cognitivos, estudios evolutivos‑genéticos y, más recientemente, desde el interés de la sociología.

En el campo educativo, se recomienda adoptar marcos epistémicos que busquen la comprensión de la esencia de la soledad, mirada como un fenómeno multidimensional, articulando factores psicológicos y orgánicos individuales, con elementos culturales y socioeconómicos del entorno. Es fundamental que la escuela construya una visión propia del problema de la soledad no deseada y lo gestione dentro de la convivencia escolar, con el fin de fortalecer las conexiones sociales de los estudiantes y con ello apoyar la construcción de sus proyectos de vida.

Para futuras investigaciones, se destaca la necesidad de incluir desde los nuevos escenarios de interacción social de niños, niñas y jóvenes, la creciente presencia del mundo virtual y la intensa participación en redes sociales, así mismo como considerar el papel de las mascotas, antropomorfismo, que hoy ocupan un espacio cada vez más relevante en la vida íntima de las personas y las familias, factores estos que podrían estar configurando nuevas formas de relación y conexión social en los jóvenes y adolescentes escolares de hoy.

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