Hacia la comprensión de la soledad
no deseada en adolescentes escolarizados en la ruralidad colombiana, estado del
arte
Juan Carlos Vallejo Tabares
https://orcid.org/0009-0009-2243-950
University of Technology and Education, Estados
Unidos
Resumen
Dada la importancia que hoy adquiere en todo el mundo
la comprensión y análisis del fenómeno de la soledad, el presente artículo
pretende brindar a los interesados en la investigación educativa, un panorama
teórico del objeto de estudio y una visión ubicada en el centro mismo de la
escuela. Como maestro, en la revisión del estado del arte, he evidenciado que
la mayoría de las investigaciones sobre la soledad se concentran en personas
adultas mayores y en zonas altamente urbanizadas, principalmente en países del
norte global, además que las mismas suelen orientarse a cuantificar y medir
variables desde enfoques positivistas y psicométricos. Esto resalta la
importancia de desarrollar propuestas investigativas con enfoques cualitativos,
en entornos escolares, características distintivas de la investigación en curso
de la cual deriva este artículo de estado del arte. Dicha investigación se
adelanta con adolescentes escolarizados en establecimientos educativos rurales
de Colombia, en el marco del doctorado en educación de la University of Technology and Education.
Finalmente, me
propongo desde este artículo, ofrecer un panorama actual del objeto de estudio
y exponer las principales corrientes investigativas que hoy representan la
frontera del conocimiento en torno a la soledad no deseada. Dichas corrientes
se analizan desde el marco teórico elaborado en la investigación indicada, de la
cual emerge una propuesta integracionista con enfoque comprensivo y multidimensional,
recomendada para futuras investigaciones cualitativas en contextos escolares de
la ruralidad latinoamericana.
Palabras
clave: Soledad, adolescencia,
escolaridad, conexión social, ruralidad.
Towards an understanding of
loneliness in school-aged adolescents in rural Colombia, state of the art
Abstract
Given the importance that understanding and analyzing the phenomenon of
loneliness has gained around the world today, this article aims to provide
those interested in educational research with a theoretical overview of the
object of study and a perspective situated at the very heart of the school. As
a teacher, in reviewing the state of the art, I have found that most research
on loneliness focuses on older adults and highly urbanized areas, mainly in
countries of the Global North. Additionally, such studies tend to be oriented
toward quantifying and measuring variables from positivist and psychometric
approaches. This highlights the importance of developing research proposals
with qualitative approaches in school environments—distinctive characteristics
of the ongoing research from which this state-of-the-art article is derived.
This research is being carried out with adolescents enrolled in rural
educational institutions in Colombia, within the framework of the doctoral
program in Education at the University of Technology and Education. Finally,
through this article, I intend to offer a current overview of the object of
study and present the main research trends that today represent the frontier of
knowledge regarding unwanted loneliness. These trends are analyzed from the
theoretical framework developed in the research, from which an integrationist
proposal with a comprehensive and multidimensional approach emerges—recommended
for future qualitative studies in school contexts within Latin American rural
settings.
Keywords:
Loneliness, adolescence, schooling, social connection, rurality.
Recepción: 26 de marzo de 2026.
Aceptación: 19 de junio de 2026.
INTRODUCCIÓN
La soledad no deseada se ha convertido, según la
Organización Mundial de la Salud (2025), en un factor desencadenante de
problemas de salud mental, física y social en todos los rangos etarios, pero
que crece en forma significativa en la actualidad entre jóvenes y adolescentes.
La soledad ha alcanzado niveles preocupantes desde la perspectiva de la salud
pública y ha comenzado a captar la atención de diversos gobiernos, debido a su
incidencia en la morbilidad e incluso en la mortalidad de la población. Es por
esto que se vuelve importante, construir desde la escuela, una visión propia,
que permita a las comunidades educativas, afrontar este fenómeno que hoy aflige
a millones de adolescentes de todo el mundo.
El estado
del arte aquí presentado representa un primer paso para que, otros maestros o
actores educativos en Latinoamérica vuelquen sus miradas hacia el estudio de
este objeto de estudio, hoy copado por la psicología, para lograr comprensiones
propias de los docentes, construcción de estrategias pedagógicas de prevención,
control y mitigación de la soledad en los escolares.
Antecedentes investigativos y
teóricos
El estudio académico de la soledad se consolida a
mediados del siglo XX tras un largo periodo en que el concepto fue predominante
en la obra de filósofos y literatos. Una excepción en esa temporalidad es el
tratado de Johann Georg Zimmermann a fines del siglo XVIII, que articula un
abordaje desde la medicina de su tiempo y los cimientos de la futura
psicología, oscilando entre una visión patológica (melancolía) y otra virtuosa
de la soledad (Zimmermann, 1873).
A mediados del siglo XX, Fromm-Reichmann (1959) desde
lineamientos psicoanalíticos incluye en su obra “on loneliness” el aislamiento al ya creciente listado de
“enfermedades mentales” y afirma que este “conduce en última instancia al
desarrollo de estados psicóticos, paraliza emocionalmente y deja desamparadas a
las personas que lo padecen”,
postura recogida críticamente por la historiografía reciente (Vincent, 2023).
Posteriormente, Weiss (1973) en la clásica obra The experience of emotional and social isolation distingue entre soledad emocional
y social, inspirado en la teoría del apego de Bowlby, y sienta las bases de
gran parte de la investigación contemporánea (Hawkley,2025).
La bibliografía distingue dos tradiciones: la
anglosajona, que entiende la soledad como experiencia interna del individuo (p.
ej., Fromm-Reichmann; Weiss), y la continental europea, que la aborda como
situación externa o contextual. Esta bifurcación ha orientado enfoques y
métodos hasta el presente (De Jong et al., 2006, citado en Barrios Formoso,
2024).
Desde la psicología cognitiva, Peplau y sus colegas en
UCLA (finales de los años setenta) proponen el Modelo de Discrepancia Cognitiva
(MDC), formulando una definición operativa aún influyente, Perlman
y Peplau (1981). A
inicios del milenio, Cacioppo desarrolla una perspectiva neurobiológica que,
vinculando el “dolor social” con señales adaptativas de supervivencia, explica
cómo la desconexión activa respuestas endocrinas asociadas a depresión y
ansiedad (Cacioppo & Patrick, 2008; U. Chicago News, 2018; Cacioppo, 2018).
Los análisis bibliométricos confirman el liderazgo de
Cacioppo y Hawkley (Universidad de Chicago), y sitúan la UCLA Loneliness Scale (versión 3) de Russell como el artículo
más citado; las áreas predominantes son psicología multidisciplinaria,
gerontología y psiquiatría, con menor presencia desde educación, Banerjee et
al., (2023).
Recientemente, el campo se ha ampliado hacia
perspectivas afectivas, existenciales y sociológicas (Bound Alberti, 2018; Mikulincer & Segal, 1990; Rokach, 2004; McGraw, 1995;
García Peña, 2019; Moscoso, 2021). En el recorrido histórico del fenómeno,
Vincent (2023) traza una línea del tiempo de la evolución del fenómeno desde
Zimmermann hasta la era digital previa a la COVID‑19.
En el plano institucional, la universidad de Harvard,
en su escuela de salud pública T.H. Chan, impulsa eventos y cursos sobre
soledad y conexión social (Harvard T.H. Chan, 2023, 2024). Gobiernos como Reino
Unido (2018) y Japón (2021) adoptan estrategias y carteras ministeriales de la
soledad; España aprueba el Marco estratégico para las soledades 2026–2030; en
EE. UU., el director general de salud, Vivek Murthy, declara la soledad
“epidemia nacional”; y la OMS crea una Comisión para la Conexión Social
(2018–2026) (UK Government, 2018; ABC News, 2023;
OMS, 2023; Gobierno de España, 2026). “A connected
society: a strategy for tackling loneliness”,
(2018) es tal vez la política más coherente y conocida en el tratamiento del fenómeno de la soledad a escala gubernamental,
UK Government, (2018).
MATERIALES
Y MÉTODOS
La revisión
previa para la construcción de los antecedentes investigativos se llevó a cabo
en bases de datos ampliamente reconocidas por la comunidad científica, entre
ellas Scopus, Google Scholar, Scielo, ScienceDirect, y Dialnet, así como en diversos repositorios
universitarios de Colombia (Rudecolombia) y de otras
universidades de países de Latinoamericanos, utilizando como base para la ecuación
de búsqueda la siguiente: (soledad OR "aislamiento social" OR
"soledad emocional") AND (adolescente* OR juventud OR jóvenes) AND
(escolarizad* OR estudiante* OR escolar*) AND (ruralidad OR rural OR "zona
rural"). De allí se logró decantar
la producción de artículos, textos, estudios e investigaciones sobre la soledad
y se acumuló suficiente volumen de autores, teorías y conceptualizaciones para
tener un panorama global del estado del conocimiento sobre el objeto de estudio
y de la frontera de conocimiento actual.
La información recuperada fue organizada en una
matriz de Excel. Esta sistematización sirvió como base para el análisis
desarrollado por el autor, que se presenta en este artículo, el cual se enmarca
en una investigación en curso orientada a comprender la experiencia de la
soledad en adolescentes escolarizados en una zona rural de Colombia. En la revisión
final del texto, se aprovechó la herramienta Copilot
de la I.A. utilización que se circunscribió a la corrección de estilo del
escrito final del autor, maniobra que se realizó a través de la página de office
365 de Microsoft el día 11 de marzo del presente año. Esta
misma herramienta se utilizó para las traducciones del resumen al inglés y al
portugués brasilero.
RESULTADOS
A nivel de tesis doctorales y de maestría, podría
afirmarse que el objeto de investigación no ha sido abordado específicamente desde
el cruce de las dos variables desde las cuales se estructura el presente
artículo: adolescentes escolarizados en zonas rurales. En la región, los estudios
más aproximados los encontramos en el Perú, Ventura L. et al. (2017) quienes
desarrollaron la validación de la Escala de Soledad De Jong-Gierveld (DJGLS,
por sus siglas en inglés) en una muestra de 851 adolescentes escolarizados
residentes en zonas urbanas de Lima. En el mismo Perú, se identificó una
investigación, igualmente psicométrica a la anterior, publicada en 2025 sobre
la validación de una escala multidimensional de soledad (MLS), realizada con
casi 500 participantes, con un promedio de 28 años de edad, por profesores de
la Universidad César Vallejo (Pérez-Lara C. et al., 2025). Otro de los hallazgos
más cercanos a esta condición se identificó en el repositorio de la Universidad
Autónoma de México (UNAM), con la investigación doctoral de Montero y López
(1998), centrada en la validación de escalas de medición de la soledad en
escolares de la ciudad de México
En el contexto externo a Latinoamérica, el estudio más
representativo y aproximado a las variables ya referidas es el de Jefferson, R.
et. Al. (2023), denominado “La soledad adolescente en todo el mundo y su
relación con el clima escolar, la cultura nacional y el rendimiento académico”
en el cual demostraron la relación negativa del rendimiento escolar debido a la
soledad no deseada. Este estudio se desarrolló con 536.000 estudiantes
adolescentes de 75 países del mundo y sugieren la necesidad que la escuela
ayude a mejorar las habilidades sociales de sus estudiantes. En la KU Leuven (Universidad Católica de Lovaina), Bélgica, el
profesor Luc Goossens conduce estudios doctorales que incluyen la
caracterización de genes asociados a la soledad en población adolescente,
enmarcados en la corriente de investigación evolutiva-genética que plantea la
soledad como un fenómeno de base orgánica (Hawkley, 2025).
Otras investigaciones recientes, siguen los mismos
parámetros de análisis, entte ellas mencionamos a Hernández-Díaz,
R. et. Al. (2025). “Análisis de la percepción de la soledad en estudiantes
jóvenes: un estudio transversal”, con 536 participantes que incluyó
adolescentes en Zaragoza España, en el que se aplicó la Escala de Soledad de
UCLA e identificó al 31,2% de los participantes en situación de soledad y
aplicando la Escala de Soledad de De Jong Gierveld se
clasificó al 49,1% con soledad moderada y al 27,1% con soledad severa. Este
estudio además como dato importante reconoce que la soledad juvenil está poco
estudiada. Lanza, K. et. Al (2025). “Voluntariado adolescente en Estados
Unidos: asociaciones con la amistad y los resultados conductuales”, con 36
participantes, reconocen la necesidad de estudiar el fenómeno en jóvenes y en
sus resultados concluye como las actividades de voluntariado ayudan a este
grupo etario a superar sus dificultades de conexión social, ente otras.
Erin M.
Knight, et. Al (2026) realizaron un estudio
que cruzó tres
variables coincidentes con el presente trabajo: salud mental (incluye las
conexiones sociales) en adolescentes de zonas rurales. Esta investigación,
denominada “Más allá de los modelos tradicionales: un estudio cualitativo de
las barreras y los facilitadores para la salud mental de los adolescentes
rurales”, fue realizado en EUA, Nueva Inglaterra y concluye que el papel de
cuidado por parte de los adultos y el trabajo mancomunado de las instituciones
es fundamental para el mejoramiento de la salud mental de los jóvenes, entre
esta la conexión social.
Otros estudios encontrados en países y que se aproximan
a las que guían este estado del arte se describen someramente en la tabla 01.
|
PAIS |
TITULO |
AUTORES
- AÑO |
CONCLUSIÓN
PRINCIPAL |
|
Portugal |
Comunicación entre padres
e hijos; ciberacoso; soledad; adolescentes; adultos jóvenes |
Pereira, et. Al (2024) |
Ciber victimización y un
patrón de comunicación negativo predicen positivamente la soledad |
|
Estado Unidos |
Mentes frágiles:
Explorando el vínculo entre las redes sociales y la salud mental de los
adultos jóvenes |
McCulloh, I; Cohen, B.
Universidad J. Hopkins. (2023) |
la soledad se presenta
semanalmente y está inversamente correlacionada con el uso de Instagram y
Snapchat |
|
Estado Unidos |
Heartfulness;
estudiantes de secundaria; soledad; salud mental; habilidades
socioemocionales |
Iyer, Ranjani B. Et. Al. |
Este estudio demuestra
que la intervención en línea podría ser útil para disminuir los niveles de
soledad en adolescentes. |
|
Rusia |
La falsa autoimagen de
los adolescentes en las redes sociales en línea: relación con el uso de las
redes sociales, las motivaciones y la soledad. |
Kornienko, Dmitriy S.; Rudnova, Natalia A.
(2024) |
La falsa autoimagen está
vinculada a los aspectos formales del uso de las redes sociales, los rasgos
motivacionales y los sentimientos de soledad |
|
Ghana |
Amabilidad; adolescentes
en edad escolar; soledad; San Vicente y las Granadinas; aislamiento social |
Mireku, Dickson Okoree,
et. Al. (2023) |
La prevalencia total de
aislamiento social entre los adolescentes escolarizados fue del 28,2 %. En
cuanto a la edad, los individuos de 15 años o más tenían mayor probabilidad
de estar socialmente aislados que los de 14 años o menos. Los adolescentes
que habían planeado suicidarse tenían mayor riesgo de aislamiento social que
aquellos que no lo habían hecho. |
|
Italia |
Cómo la pandemia de
COVID-19 cambió el uso de las tecnologías, el sentido de comunidad y la
soledad de los adolescentes: un análisis retrospectivo de la percepción. |
Guazzini, A.
Et. Al. (2022) Universidad de Florencia |
El estudio se realizó con
917 estudiantes. En general, hemos constatado que la pandemia de COVID-19 ha
incrementado notablemente la sensación de soledad en los adolescentes
(especialmente en las mujeres), así como su uso de las tecnologías con fines
sociales, informativos y de ocio. |
|
China |
El efecto de la timidez
en el comportamiento problemático de las redes sociales en la adolescencia:
el papel del género y la soledad. |
Wang, Peng (2020) Universidad Normal de
Shandong, Jinan |
Se encontró que el efecto
moderador del género sobre el ciberacoso y el trastorno por videojuegos en
línea se producía a través del factor mediador de la soledad. |
Tabla 01. Algunos estudios por países (2020 – 2026)
que relacionan variables del presente estado del arte, principalmente salud
mental, en cuyo filtro se dio prelación al grupo etario adolescentes
Se concluye de este aparte, que a nivel de estudios
doctorales y de maestría, las investigaciones y trabajos encontrados en las
bases de datos solo coinciden parcialmente con las características en las que
se delimita el presente estado del arte; se interceptan en campos similares
desde lo territorial (rural) o grupo etario (adolescentes) o enfoque
metodológico, pero en ningún caso en coincidencia plena de los tres elementos.
Desde esta afirmación y con base en el rastreo bibliográfico, se puede afirmar
que, en el ámbito de estudios doctorales realizados en zonas rurales con
adolescentes escolarizados, no existen trabajos en Colombia y Latinoamérica.
Además, se observa que los estudios, en alguna medida semejantes al sujeto de
investigación, tienden a dejar de lado el aspecto comprensivo del fenómeno,
enfocándose principalmente en dimensiones cuantitativas, principalmente la aplicación
de escalas de medición de la soledad (la UCLA en la mayoría de los casos). No
obstante, es importante reconocer que de estos estudios psicométricos suelen
aparecer análisis y elementos que permiten aproximaciones a la esencia del
problema.
Adicionalmente, y en coherencia con el propósito de
adelantar una investigación cualitativa sobre este objeto de estudio
actualmente en curso que permita develar la comprensión del fenómeno en
escolares adolescentes de la ruralidad colombiana, la revisión del estado del
arte nos lleva a considerar la influencia del uso de las redes sociales y los
dispositivos móviles (así como el relacionamiento con las mascotas) para
entender de qué manera estos factores inciden en nuevas formas de interacción
social entre los adolescentes, quienes utilizan cada vez con mayor frecuencia
dichas tecnologías, aspectos estos que crecieron en intensidad luego de la
pandemia y los cuales podemos considerar como una parte importante de la
frontera del conocimiento en la que atañe a las conexiones sociales y la
evolución de las formas de relacionamiento de jóvenes y adolescentes. Winocur
(2009), al referirse al significado de la comunicación en el mundo virtual
juvenil, plantea que esta representa no solo “una estrategia de control de la
incertidumbre, sino una defensa contra la amenaza de la dispersión y el peligro
de la exclusión” (Winocur, 2019, p. 83), es decir, una defensa frente a la
soledad no deseada.
Con este trabajo, que muestra el estado de la
cuestión, espero aportar al avance de este campo del conocimiento, ofreciendo
elementos que sustenten su importancia y pertinencia tanto para la
conceptualización teórica, como para el abordaje metodológico y el
fortalecimiento de la misión escolar. Como maestro, defiendo la función
protectora y de acogida que deben desempeñar los colegios en relación con la
salud mental, social y física de los estudiantes de este inicio de milenio.
Abordar un estudio sobre la soledad en la ruralidad latinoamericana permite
realizar comparaciones con un fenómeno ampliamente investigado en contextos
altamente urbanizados y, además, hacerlo desde un grupo etario los adolescentes
que ha ido ganando presencia en este tipo de investigaciones. Por otro lado,
este estudio, orientado por un actor válido como lo es el maestro, amplía la
comprensión de la soledad desde el sector educativo y complementa la riqueza
conceptual construida por la amplia producción existente en diversas ramas de
la psicología y recientemente de la sociología.
DISCUSIÓN
Perlman y Peplau (1981) delimitaron el fenómeno de la
soledad desde el enfoque cognitivo de la psicología, una perspectiva
ampliamente aceptada en la comunidad académica que estudia este tema. Para
estos autores, la soledad citada en “A Connected Society: A Strategy for Tackling Loneliness”
(2018, p. 18) es “un sentimiento subjetivo e indeseado de falta o pérdida de
compañía, que surge cuando existe un desajuste entre la cantidad y calidad de
relaciones sociales que tenemos y las que deseamos”. Este enfoque, centrado en
la experiencia individual, ha sido clasificado por Barrios (2024) como parte de
una perspectiva psicológica dinámica en el estudio de la soledad. Su principal
limitación radica en que separa al individuo de su contexto social, económico y
cultural, lo que ha generado debates dentro del campo y ha impulsado el
desarrollo de nuevos enfoques teóricos.
A partir del estudio bibliométrico de Benergee et al. (2023) que decantó los cien artículos y los
autores de mayor impacto sobre la soledad en los últimos años, Barrios (2024)
propone una taxonomía de los enfoques investigativos e identifica seis
tendencias principales en la producción científica reciente de dicho objeto de
estudio: 1. Evolutivo–genético/2. Psicológico (con subdivisiones conductista,
dinámica y cognitiva) /3.
Afectivo/4. Existencial/5. Integracionista/6. Sociológico (Barrios, 2024, p. 21). Siguiendo
este análisis, el profesor español de la universidad Complutense, concluye, con
base en Banerjee et al. (2023), que las investigaciones actuales sobre la
soledad se concentran principalmente en dos corrientes. La primera es la
evolutivo-genética, cuyo referente destacado es el psicólogo estadounidense
John T. Cacioppo. La segunda es la corriente psicológica, representada por
autores como Letitia Peplau y Daniel Perlman, quienes introdujeron el concepto
de “hipervigilancia” para describir un “bucle cognitivo” que intensifica la
sensación de soledad cuando se percibe aislamiento.
En su artículo “The phenotype
of loneliness” (European Journal of Developmental Psychology, 2012), Cacioppo sostiene que comprender el
“fenotipo” de la soledad y su función adaptativa permite explicar cómo influyen
los factores genéticos en su aparición y cómo estos interactúan con los
entornos sociales en los que se expresan. A este enfoque se le critica su carácter
principalmente orgánico, considerado homogéneo, universalista y, en cierta
medida, determinista, pues deja de lado las diferencias derivadas de los
contextos sociales y culturales, aunque desde el avance de la epigenética, esta
corriente reconoce la interacción del ambiente con los genes.
Por su parte, el enfoque psicológico en sus variantes
dinámica, conductista y cognitiva coincide en entender la soledad como un
proceso mental individual. Sin embargo, la perspectiva “cognitiva” ha tenido
mayor impacto académico, al subrayar que dicho proceso está mediado por la
naturaleza relacional del individuo. Según Peplau y Perlman (1981), retomados
por Barrios (2024), la soledad surge de la discrepancia entre las relaciones
sociales que la persona desea y las que realmente logra establecer.
Al interior de este enfoque cognitivista, De Jong
(2006) plantea un ajuste incorporando la influencia del entorno en la
experiencia psicológica del individuo. Según este autor, la relación del sujeto
con los demás no depende solo de factores internos eje del enfoque cognitivo,
sino también de condiciones externas que modulan estas interacciones. Esta
perspectiva llevó a la formulación del Modelo Multidimensional de la Soledad,
base de la conocida escala del mismo nombre, citado por Buz y Prieto (2013). El
modelo integra variables sociodemográficas, formas de vida y rasgos de
personalidad, considerando que su combinación determina la intensidad del
sentimiento de soledad. Más adelante, De Jong y Tesch-Römer (2012) ampliaron
esta visión con el Modelo Integrador de Factores Individuales y Contexto
Social, buscando superar el énfasis individualista propio del cognitivismo.
Aunque con menor impacto bibliométrico, otros enfoques
también se distancian de las teorías anteriores. Inspirados en la filosofía
existencialista y en autores como Jean Paul Sartre, investigadores como Mijuskovich (1980) y Rokach (2004) proponen una perspectiva
que concibe la soledad como una condición constitutiva, necesaria y
potencialmente beneficiosa para el ser humano. Desde Merleau-Ponty (1945), se
entiende que comunicación y aislamiento forman parte de un mismo proceso, pues
“el otro vive para mí”. Desde esta postura, las investigaciones de esta
corriente existencialista adoptan un enfoque fenomenológico orientado a
comprender la intersubjetividad, más que a explicar causas o mecanismos
específicos de la soledad (MacGraw, 1995).
El enfoque sociológico define la soledad como “un
fenómeno subjetivo cuya raíz se encuentra en los procesos y estructuras
sociales” (Barrio, 2024, p. 17). Aunque es un campo reciente, abre un panorama
amplio para futuras investigaciones, especialmente ante los profundos cambios
sociales del nuevo milenio, como la influencia de las tecnologías digitales en
las relaciones humanas y el papel creciente de las mascotas con su presencia en
espacios íntimos, antropomorfismo, Epley, et al (2008), en la creación de
nuevas formas de vínculos sociales.
Dentro de esta perspectiva sociológica, autores como
García Peña (2019), Moscoso (2021) y Wong analizan la tensión moderna entre
individuo y sociedad, así como la frontera entre lo público y lo privado—un
debate presente desde la Grecia clásica. Usan el concepto de “alienación” para
describir la separación entre estos ámbitos, lugar donde sitúan la experiencia
de la soledad. Asimismo, Van Staden y Coetzee (2010) y Stauffer (2015)
incorporan tipos de soledad como la ética y la cultural. En misma esta línea,
siguiendo a Breton, afirma que “la soledad, por su carácter sociocultural, es
una experiencia situada y variable según el contexto, las características
sociales del sujeto y el momento vital en que se experimenta” (Breton, 1999).
El enfoque afectivo entiende la soledad como un
fenómeno multidimensional y, siguiendo a Bound Alberti (2019), como un conjunto
de emociones diversas ira, vergüenza, resentimiento, tristeza o autocompasión.
Autores como Mikulincer y Segal (1990) se centran en explicar la soledad a
partir de sus efectos emocionales. Desde una perspectiva fenomenológica, buscan
describir ampliamente la experiencia de quienes la padecen, pues consideran que
las emociones son el núcleo del proceso de relacionamiento social. Su crítica a
otras posturas radica en la dificultad de describir la soledad sin objetivarla
y, por ende, distorsionarla (Barrio Formoso, 2024, p. 14).
Finalmente, destacamos el enfoque que consideramos más
pertinente para el trabajo investigativo del que deviene el presente trabajo:
el integracionista, propuesto por Jacob Y. Stein y Rivka Tuval-Mashiach. Desde una mirada socio construccionista, estos
autores israelíes buscan superar la clásica división entre soledad emocional y
social planteada por Weiss (1973) y continuada por otras corrientes, pretendiendo
integrar tanto los factores internos psicológicos como los externos sociales
(Stein y Tuval-Mashiach, 2015, p. 7). Este enfoque
constituye un esfuerzo metodológico por operacionalizar el análisis
multidimensional de la soledad; de alguna manera pensamos que, en sus bases,
este modelo habla de integración en una postura de alguna manera ecléctica,
pues reconoce en sus cimientos epistemológicos, afirmaciones de otras
corrientes afines la comprensión de la soledad. Su “modelo experiencial” (2015,
pp. 8-12), basado en siete elementos interrelacionados permiten identificar
cuándo una experiencia de aislamiento adquiere el carácter negativo propio de
la “soledad no deseada”. La soledad implica, según estos autores: 1. una
experiencia de aislamiento en cualquiera de sus formas; 2. un carácter relacional, pues siempre ocurre
en referencia a alguien o algo; 3. la
presencia de un Yo que vive y padece dicha experiencia; 4. la existencia de un Otro con respecto al cual
se configura la soledad; 5. necesidades
sociales no satisfechas; 6. una
discrepancia entre lo que se desea o necesita y lo que se experimenta en el
plano relacional y 7. un sentimiento
aversivo o dolor psicológico como resultado de todos estos elementos.
Así las cosas, esta revisión del estado del arte, se
inclina por una perspectiva integral de la soledad no deseada en la vida
adolescente dentro del ámbito escolar, entendida como un fenómeno
multidimensional en la que están en el mismo nivel de influencia las
condiciones socioeconómicas y culturales que influyen en la experiencia de la
desconexión social, a la par de los factores orgánicos y psicológicos de
carácter interno e individual que también son constitutivos de dicho fenómeno.
Propongo y recomiendo para futuras investigaciones cualitativas en el contorno
escolar una visión de este tipo que es además compleja y comprensiva de la
soledad, mirada propia de la soledad, que se afinca en una raíz humanista,
fenomenológica e inter-relacional de dicho objeto de
estudio, reconociendo que la experiencia subjetiva del aislamiento se configura
tanto por elementos orgánicos como por el contexto social, cultural y
tecnológico, entendiendo, por extensión, la soledad como un fenómeno situado,
multidimensional y vivido desde la subjetividad de cada persona que enfrenta
algún tipo de aislamiento social.
Mi postura epistémica reconoce sus bases en la
corriente integracionista propuesta por Stein y Tuval-Mashiach
(2015) y también en el enfoque afectivo, aunque retoma algunos elementos de otras
corrientes y teorías existentes sobre la soledad. Esta re-construcción
propia, busca demostrar su validez para investigaciones sobre desconexión
social en el ámbito educativo a través de una investigación de corte
fenomenológico, como la que se encuentra en desarrollo por parte del autor en
colegios de la ruralidad colombiana, en el marco de la tesis doctoral en curso
en el programa de Educación de la University of Technology and Education. Los resultados pueden aportar nuevo conocimiento
aplicable al conocimiento de la esencia comprensiva de la soledad en escolares
adolescentes, aplicable a escuelas rurales del continente americano, desde el
río Bravo hasta la Patagonia, territorio donde se comparten condiciones
similares de marginalidad, rezago socioeconómico y exclusión.
CONCLUSIONES
El estado del arte sobre la soledad no deseada para el
sujeto de estudio, adolescentes de zonas rurales, evidencia la ausencia de
estudios que integren específicamente ambas condiciones. Asimismo, se observa
una producción limitada desde la perspectiva de los maestros, pues las
encontradas se centran en enfoques psicológicos cognitivos, estudios
evolutivos‑genéticos y, más recientemente, desde el interés de la sociología.
En el campo educativo, se recomienda adoptar marcos
epistémicos que busquen la comprensión de la esencia de la soledad, mirada como
un fenómeno multidimensional, articulando factores psicológicos y orgánicos
individuales, con elementos culturales y socioeconómicos del entorno. Es
fundamental que la escuela construya una visión propia del problema de la
soledad no deseada y lo gestione dentro de la convivencia escolar, con el fin
de fortalecer las conexiones sociales de los estudiantes y con ello apoyar la
construcción de sus proyectos de vida.
Para futuras investigaciones, se destaca la necesidad
de incluir desde los nuevos escenarios de interacción social de niños, niñas y
jóvenes, la creciente presencia del mundo virtual y la intensa participación en
redes sociales, así mismo como considerar el papel de las mascotas, antropomorfismo,
que hoy ocupan un espacio cada vez más relevante en la vida íntima de las
personas y las familias, factores estos que podrían estar configurando nuevas
formas de relación y conexión social en los jóvenes y adolescentes escolares de
hoy.
REFERENCIAS
A connected society: a strategy for tackling
loneliness. (2025). Página del gobierno
del UK. Tomado de https://www.gov.uk/government/publications/a-connected-society-a-strategy-for-tackling-loneliness
Banerjee
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2023 Apr 7;15(4): e37246. Doi:
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Barrio
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(1), e3207. https://doi.org/10.5565/rev/papers.3207
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