Oportunidades y
desafíos de la inteligencia artificial en la educación para el aula moderna
Laura
Vanesa Negrete Madera
https://orcid.org/0000-0002-8155-320X
University
of Technology and Education. Colombia
Resumen
Este artículo se enfoca en analizar los antecedentes investigativos que, de
manera sistemática, registran el uso de la inteligencia artificial (IA), en
clave del impacto generado en los procesos de enseñanza-aprendizaje dentro de los
entornos educativos. Para este alcance, la metodología empleada se basa en la
revisión bibliográfica de literatura científica reciente, que aborde la
incorporación de recursos tecnológicos en los ambientes escolares, resaltando
el potencial para transformar las practicas pedagógicas mediante la
personalización del aprendizaje, la automatización de actividades, promoción de
entornos más accesibles, incluyentes y adaptativos para los diferentes ritmos
de aprendizaje de los estudiantes. A partir del diálogo y aportes brindados por
autores y teóricos, es posible decir que la IA contribuye a mejorar la calidad
educativa y a fomentar la innovación pedagógica, pero sin dejar de lado el
componente crítico y adaptativo. Pese a ello, se identifican desafíos asociados
a su uso, como lo son el riesgo a la dependencia tecnológica, las brechas de
acceso a la infraestructura digital, la falta de formación docente en
competencias digitales e implicaciones éticas como el manejo y privacidad de
los datos. Por consiguiente, se concluye que la inteligencia artificial figura
como una herramienta de gran potencial para apoyar procesos educativos, pero su
uso debe orientarse teniendo en cuenta los fundamentos éticos, pedagógicos y
sociales que garanticen una educación más equitativa,
innovadora y pertinente frente a las demandas de la sociedad digital.
Palabras clave: aprendizaje
personalizado, formación docente, innovación educativa, inteligencia artificial.
Opportunities
and challenges of artificial intelligence in education for the modern classroom
Abstract
Keywords: artificial intelligence, educational
innovation, personalized learning, teacher training.
Recepción:
13 de enero de 2026.
Aceptación:
28 de abril de 2026.
INTRODUCCIÓN
La educación es un factor primordial en el desarrollo de todo ser humano y
que empieza desde el mismo momento en que nacen o tal vez mucho antes, ya que “el ser humano es
educable a lo largo de toda su existencia” (Herrera et al., 2017, p. 122). Se considera,
además, que cualquier edad es propicia para aprender, esta no se
limita solo a la que se recibe en las escuelas sino también a la que se obtiene
en casa o en cualquier otro lugar donde se desenvuelva una persona. Si se mira
atrás y se hace una recopilación acerca de los cambios que ha tenido la
educación a lo largo del tiempo se puede percibir que ha cambiado y que esta se
deja influenciar por lo que pasa en el mundo y en los contextos donde se
desarrolla.
Ahora bien, la principal finalidad de quien imparte educación es transmitir
un conocimiento a través de estrategias que permitan llegar al estudiante, pero
con la llegada de la era digital al campo educativo, el papel docente ha ido
cambiando. Según Saborío
(2024), el rol actual se encuentra: “caracterizado por la integración de la innovación, la
colaboración y la adaptabilidad en su práctica educativa” (p. 96). En este
sentido, pasa a jugar un papel importante en la renovación de las metodologías
de enseñanza, enfocándolas al uso de las herramientas digitales.
Así mismo, el proceso evolutivo de la educación está enmarcado por desafíos
que hoy en día van ligados a la transformación tecnológica y a la
automatización del conocimiento, que a su vez van de la mano con el uso de
herramientas como la inteligencia artificial (IA) que de acuerdo con la UNESCO
(sf), estas tienen el potencial de contribuir en la
innovación de las prácticas de enseñanza-aprendizaje y por ende, tienen
la capacidad de modificar la forma de enseñar y cambiar la manera de aprender
en todas las áreas de formación del ser humano.
Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial generativa está cobrando
fuerza en las aulas de los diferentes entornos educativos y de acuerdo con
García y Pallarés (2026) la utilización de IA evidencia un impacto positivo,
puesto que, permite desarrollar competencias digitales en los estudiantes, así
mismo, este tipo de herramientas propician el fortalecimiento de competencias
funcionales y metacognitivas (p. 71). Por tanto, su uso no solo constituye un
recurso didáctico, si no que bien utilizada puede ayudar a reducir
desigualdades y promover una educación más equitativa y de mayor calidad.
Es importante mencionar que, la inteligencia artificial tiene beneficios,
pero también surgen problemas que van desde lo ético hasta lo pedagógico, ya
que pueden presentarse inconvenientes de dependencia, desafíos en la formación
docente y desigualdades, refriéndose al acceso a la conectividad. Al respecto,
Sagredo et al. (2025) dice que: “se requiere avanzar hacia una innovación educativa
crítica, que no sólo incorpore tecnología, sino que lo haga desde principios
éticos, participativos y contextualizados” (p. 20). Lo anterior, buscando que
el aprendizaje mediado por IA ofrezca una mejor calidad educativa, además de
fortalecer la labor docente.
Por lo anterior, es relevante analizar el uso de la inteligencia artificial
en los contextos educativos y que impacto está teniendo en el desarrollo de los
aprendizajes. Por ende, el presente artículo tiene como objetivo analizar los
antecedentes investigativos sobre el uso de la IA en el aula y a partir de
ello, busca aportar reflexiones que permitan mejorar la práctica docente y
promover la innovación pedagógica.
DESARROLLO
La inteligencia artificial es una herramienta que se define de acuerdo con
de Mántaras y Crosa (2023) como “una colección de
componentes computacionales que permiten construir sistemas que emulan
funciones realizadas por el cerebro humano.” (p. 13), De
allí que la IA, en especial la generativa ha llegado a revolucionar la forma en
que nos conectamos con el mundo y representa una de las innovaciones
tecnológicas con mayor potencial, la cual llega a entornos educativos a
transformar los procesos de enseñanza.
Ahora bien, la inteligencia artificial en un ámbito educativo está
orientada hacia un aprendizaje más automatizado, donde se permita el acceso a
los diversos recursos educativos con la finalidad de analizar mayor cantidad de
información y basado en ello genera estrategias adaptadas a los ritmos de
aprendizaje de cada estudiante, y es así como este tipo de tecnologías pueden
ayudar a garantizar una educación que sea más equitativa, inclusiva y de mayor
calidad (Vivar y Peñalvo, 2023).
Así mismo, la integración de tecnologías basada en inteligencia artificial
dentro del aula permiten crear sistemas que apoyan la enseñanza personalizada y
la retroalimentación automática en los procesos de formación, ya que esta
posibilita la adaptación de los contenidos a los ritmos de aprendizaje de los
estudiantes, y el docente se convertiría en un mediador, que tendría como
misión facilitar la construcción del conocimiento mediante la interacción entre
el estudiante con su entorno y la tecnología.
Sin embargo, la adopción de la inteligencia artificial trae consigo no solo
beneficios y oportunidades, sino que también representa problemas en donde
diversos autores han coincidido en que su uso trae riesgo en el campo ético, y
también a nivel de equidad e igualdad, sobre todo si se habla de los sitios que
poseen limitaciones socioeconómicas. Por tanto, realizar investigación sobre el
impacto que tiene la IA tras su inmersión en el entorno educativo, es oportuno,
ya que permite dimensionar tantos sus beneficios como sus riegos.
Ventajas del uso de la inteligencia artificial en el
aula
La
integración de la inteligencia artificial en el entorno educativo permite
desarrollar estrategias pedagógicas que buscan mejorar los procesos de
enseñanza, es así que una de las particularidades de los agentes basados en IA
es la personalización del aprendizaje. Por su parte Sandoval et al. (2025)
indica que este tipo de herramientas permiten un aprendizaje adaptativo, lo
cual mejora la eficiencia de los procesos de enseñanza y a su vez hace que la
educación sea abierta a la diversidad de estudiantes (p. 7409). De manera
similar, Armijo et. al. (2025), Martínez (2024) junto con Vivar y Peñalvo
(2023) coincide con que la personalización del aprendizaje permite ajustar
contenidos y adaptar estos al ritmo de cada educando, lo cual se traduce en una
individualización del proceso de enseñanza y con esto se procura mejorar la
calidad educativa.
De igual
forma, el uso de la inteligencia artificial dentro del aula no solo es un apoyo
para el estudiante, sino que también representa una herramienta que puede
optimizar el trabajo del profesor, ya que como lo menciona Vivar y Peñalvo
(2023) estas pueden ayudar al docente en la automatización de las tareas
administrativas, diagnosticar las competencias de los alumnos, así como
aumentar la eficiencia en la creación de contenidos de aprendizaje adaptativo
(p.38). Desde una perspectiva similar, aparece el aporte de Sandoval et. al.
(2025) donde menciona que la IA transforma la manera de realizar tareas
repetitivas y permite que el docente pueda centrarse en actividades más
importantes, como lo son la creación de estrategias pedagógicas (p. 7422). Lo
anterior, muestra la importancia que tiene el tiempo del maestro, ya que la
sobrecarga laboral genera desgaste y esto desmejora la calidad del servicio, de
allí que este tipo de herramientas tecnológicas signifiquen un alivio.
Ahora
bien, herramientas digitales como la inteligencia artificial generativa han
jugado un papel importante en la educación inclusiva, ya que, esta utilizada
correctamente tienen de acuerdo con Martínez (2024) el potencial para permitir
que los entornos educativos sean más accesibles y equitativos, por ende, ayudan
a superar barreras (p. 9). Asimismo, Sandoval et. al. (2025) indica que estas
pueden reducir la brecha de desigualdad, en buena medida (p. 7422).
Implicaciones y desafíos del uso de la inteligencia
artificial en la educación
Es importante mencionar que, a pesar de los múltiples beneficios que tiene
el uso de la inteligencia artificial. Dentro del ámbito educativo, su
implementación también supone desafíos que vale la pena ser analizados, puesto
que suponen puntos que pueden en muchas ocasiones afectar más que beneficiar.
Estos retos se presentan en el componente ético, pedagógico y social.
Si se da una mirada desde el punto de vista ético, diversos autores han
señalado la pertinencia de reflexionar acerca del uso responsable de la
inteligencia artificial dentro del campo educativo. Cabe citar a Sandoval et.
al. (2025) quien menciona que uno de los problemas principales gira en torno a
la privacidad de los datos y, por ende, se deben establecer reglas para
proteger la información (p. 7422). De manera similar, Vivar y Peñalvo (2023)
resalten que los desarrolladores de IA “(…) deben tener
en cuenta los principios éticos en el desarrollo de herramientas que diseñan
con objetivos o pretensiones de enseñar mejor que los profesores”
(p.44).
Ahora bien, el compromiso ético empieza, como bien lo mencionan los
autores, desde la creación de las aplicaciones, ya que, estas herramientas
deben ser creadas desde principios éticos, sumado a la transparencia y a la
regulación, en busca de reforzar la seguridad de los estudiantes y evitar
vulnerabilidad de los datos personales de quienes la utilizan, además de
prevenir la deshumanización del proceso educativo, ya que, el docente se
convierte en un mediador mas no es reemplazable.
Por otro lado, varios autores resaltan que uno de los desafíos más críticos
está marcado por la dependencia tecnológica y la automatización excesiva, sobre
todo dentro del ámbito educativo. De allí que Navarro et. al. (2023) mencione
que “(…) también hay desafíos como la dependencia cada vez
mayor de la tecnología y su impacto negativo en las habilidades sociales y la
capacidad de comunicación de las personas.” (p. 9).
Aunado a lo anterior, Sandoval et. al. (2025) enfatice en que “(…) si
no se gestiona bien, la dependencia de la tecnología puede excluir
a quienes no
tienen acceso a dispositivos ni a internet, ampliando las brechas de
desigualdad.” (p. 7422). De esta forma, los autores indican que el
uso de la inteligencia artificial se debe dar correctamente, enmarcada en
límites claros que permitan sacar el mayor proceso sin caer en excesos que
puedan afectar el desarrollo de habilidades críticas y sociales, además de aumentar
las desigualdades entre los diferentes grupos sociales.
Otro aspecto relevante y que representa un gran reto, está relacionado con
la formación docente en el uso pedagógico de este tipo de tecnologías, ya que
muchos docentes no cuentan con las competencias digitales requeridas para
adoptar de forma efectiva la inteligencia artificial dentro y fuera del aula,
tal como lo menciona Armijos et. al. (2025) quien resalta que el 45% de los
estudiantes estudiados piensa que los maestros no están preparados para
utilizar la IA en los procesos de enseñanza, y con ello enfatiza en la
necesidad de implementar capacitación docente en el uso de la inteligencia
artificial (p. 7595).
De igual forma, Navarro et. al. (2023), Vivar y Peñalvo (2023) y Sandoval
et. al. (2025) coinciden en que una de las dificultades de la implementación de
herramientas digitales dentro del contexto educativo es la falta de formación
docente que viene acompañada de una evidente resistencia al cambio, pero que la
mejor forma de superarla es fomentando e implementando estrategias de
capacitación docente.
Sumado a las posturas enunciadas por los anteriores investigadores, se complementa
que la infraestructura tecnológica tiene un papel importante en la
implementación de sistemas basados en inteligencia artificial, puesto que se
requiere accesos a recursos tecnológicos adecuados que permitan la conectividad
a las diferentes plataformas, por tanto, la infraestructura es un factor
determinante y la ausencia de esta representa una barrera para la innovación
educativa dentro las aulas de clases.
En este sentido Martínez (2024), afirma que la falta de acceso a la
tecnología representa un desafío para la educación inclusiva (p.10), mientras
que Armijo (2025) menciona que la mejora en infraestructura tecnológica en los
diferentes entornos educativos, así como la creación de políticas, permiten la
incorporación de las herramientas digitales al currículo escolar. (p.7598),
aunque los autores concuerdan en que tener herramientas tecnológicas sólidas,
así como un acceso estable a ellas posibilitan la incursión adecuada de la IA a
las aulas, mientras que no contar con ello conlleva a un aumento en la brecha
tecnológica y, por ende, aumenta la desigualdad social.
CONCLUSIÓN
El análisis realizado muestra
que la inteligencia artificial se posiciona como una herramienta
tecnológica con un alto potencial para transformar los procesos de enseñanza y
aprendizaje en los diferentes
contextos educativos,
de igual forma, su
capacidad para procesar grandes volúmenes de información, adaptar contenidos y
ofrecer retroalimentación inmediata favorece el desarrollo de entornos
educativos más dinámicos, personalizados e inclusivos.
Entre las principales ventajas identificadas se destaca la posibilidad de
personalizar el aprendizaje, optimizar las tareas docentes y facilitar el
acceso a recursos educativos que respondan a la diversidad de ritmos y estilos
de aprendizaje de los estudiantes, por ende, la inteligencia artificial se
convierte en un recurso que puede ayudar a fortalecer la calidad educativa y a
desarrollar estrategias pedagógicas innovadoras.
Sin embargo, la incorporación de la inteligencia artificial en entornos
educativos conlleva también retos importantes en relación con aspectos éticos,
sociales y pedagógicos. Donde se puede mencionar la protección de los datos
personales, el riesgo de dependencia tecnológica, la ampliación de brechas de
desigualdad en contextos con limitaciones tecnológicas y la necesidad de
fortalecer la formación docente para el uso pedagógico de estas herramientas.
Por lo tanto, la aplicación de la inteligencia artificial en la educación
debe ser llevada a cabo de manera crítica y con responsabilidad, fomentando su
uso como una herramienta que respalde el proceso educativo y no como una
alternativa al trabajo docente, ya que este ocuparía el papel de mediador
pedagógico, por consiguiente, su integración podrá contribuir al desarrollo de
prácticas educativas más equitativas, innovadoras y acordes con las demandas de
la sociedad digital.
Finalmente, se propone para futuras investigaciones el desarrollo de
estudios que analicen como la implementación de la inteligencia artificial
influye en el rendimiento académico, el desarrollo del pensamiento crítico y la
autonomía del estudiante. Sumado a lo anterior, se sugiere que los estudios
futuros evalúen las implicaciones éticas y sociales que surgen de la
incorporación de la IA en los entornos educativos con diferentes condiciones
tecnológicas y socioeconómicas.
Ahora bien, este tipo de estudios contribuye a crear política de regulación
del uso de la inteligencia artificial en la educación, además de ayudar a la
elaboración de modelos pedagógicos que vayan acorde a las necesidades actuales,
pero manteniendo el sentido de responsabilidad.
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