Permanencia, graduación y profesionalización de estudiantes trans en educación superior: revisión sistemática 2015-2025

 

Retention, Graduation, and Professional Development of Trans Students in Higher Education: A Systematic Review, 2015–2025

 

Denis Henao Gómez

https://orcid.org/0009-0006-3926-1912

dehenao119513@umanizales.edu.co

Universidad de Manizales. Colombia

DOI: https://doi.org/10.61454/k61rcg17 DOI. https://doi.org/10.61454/espila.2025.7.2.001

 

 

Resumen

Las personas trans enfrentan barreras estructurales y simbólicas en la educación superior que limitan su permanencia, graduación y profesionalización. Este artículo responde a la pregunta: ¿qué obstáculos ha identificado la comunidad investigativa en la última década (2015-2025) respecto a la permanencia, graduación y profesionalización de estudiantes trans en educación superior? Mediante una revisión sistemática con enfoque cualitativo documental y protocolo PRISMA 2020, se consultaron las bases de datos Scopus, Web of Science, SciELO, Redalyc, Dialnet y Google Scholar. Tras aplicar criterios de inclusión y exclusión, se obtuvo una muestra de 41 estudios empíricos en español, inglés y portugués. Los resultados se organizaron en tres categorías: (1) educación: el 85% de los estudios identifica el acoso como barrera principal, mientras que las políticas explícitas elevan la permanencia del 45% al 78%; (2) trabajo: el desempleo en profesionales trans alcanza el 40% frente al 15% en pares cisgénero; (3) salud: el acceso a atención médica afirmativa aumenta la probabilidad de graduación en un 30%. La literatura especializada distingue tres tipos de obstáculos: los institucionales, basados en prejuicios individuales y culturales; los laborales, que generan tensión entre bienestar subjetivo y empleabilidad; y los sanitarios, derivados del acceso limitado a servicios de salud afirmativa. Se concluye que el sentido de pertenencia es el predictor más consistente de persistencia académica y que las políticas institucionales actúan como factores protectores que mitigan el impacto del acoso. Se identifica una brecha significativa en la producción académica sobre este tema en América Latina.

 

Palabras Clave

estudiantes trans, educación superior, permanencia, graduación, profesionalización, revisión sistemática.

 

Abstract

Transgender individuals face structural and symbolic barriers in higher education that limit their retention, graduation, and professionalization. This article addresses the question: what obstacles has the research community identified over the last decade (2015–2025) regarding the retention, graduation, and professionalization of transgender students in higher education? Through a systematic review with a qualitative documentary approach and the PRISMA 2020 protocol, the databases Scopus, Web of Science, SciELO, Redalyc, Dialnet, and Google Scholar were consulted. After applying inclusion and exclusion criteria, a sample of 41 empirical studies in Spanish, English, and Portuguese was obtained. Results were organized into three categories: (1) education: 85% of studies identify harassment as the primary barrier, while explicit policies increase retention from 45% to 78%; (2) work: unemployment among transgender professionals reaches 40% compared to 15% among cisgender peers; (3) health: access to affirmative healthcare increases the probability of graduation by 30%. The specialized literature distinguishes three types of obstacles: institutional ones, based on individual and cultural prejudices; labor-related ones, which generate tension between subjective well-being and employability; and health-related ones, derived from limited access to affirmative healthcare. It is concluded that sense of belonging is the most consistent predictor of academic persistence and that institutional policies act as protective factors that mitigate the impact of harassment. A significant gap in academic production on this topic in Latin America is identified.

 

Keywords

transgender students, higher education, retention, graduation, professionalization, systematic review.

 

Recepción: 15 de abril de 2026

Aceptación: 10 de julio de 2026

 

Introducción

 

La inclusión de personas trans en la educación superior ha emergido como un campo de investigación relevante en las últimas dos décadas. Beemyn (2003) documentó las necesidades específicas de esta población en campus universitarios estadounidenses, incluyendo alojamiento inclusivo, uso de nombre social y formación docente en diversidad de género. Investigaciones posteriores del mismo autor revelaron que aproximadamente el 74% de los estudiantes trans reportaban sentirse inseguros o incómodos en sus propios campus debido a su expresión de género, y casi el 50% había experimentado acoso verbal. Por su parte, Beemyn et al. (2005) ampliaron estos hallazgos al identificar la ausencia de políticas institucionales específicas como un factor que contribuía a tasas de deserción no cuantificadas.

 

En América Latina, la producción académica sobre esta temática es más reciente y menos abundante. Brasil ha liderado la región con estudios sobre acceso y permanencia de travestis y transexuales en universidades federales (Jesús, 2015). En México, la Red de Investigación sobre Diversidad Sexual (2020) reportó que solo el 5% de las personas trans logra finalizar la educación universitaria. Argentina, tras la promulgación de la Ley de Identidad de Género (2012), implementó políticas de inclusión en universidades públicas, aunque su evaluación empírica sigue siendo limitada. En Colombia, la investigación es incipiente, con exploraciones en la Universidad Distrital (García & Martínez, 2019) y la Universidad Nacional (López, 2021), así como informes de organizaciones de la sociedad civil (Colombia Diversa, 2021). Hasta donde se ha podido identificar en las bases de datos consultadas, no existe una revisión sistemática con método PRISMA que aborde específicamente la permanencia y profesionalización de estudiantes trans en educación superior en la región.

 

El marco teórico predominante en la literatura revisada es la teoría del sentido de pertenencia (sense of belonging), la cual enfatiza cómo la percepción subjetiva de ser valorado e incluido en el entorno educativo predice la persistencia académica (Strayhorn, 2019). No obstante, este enfoque presenta limitaciones para explicar cómo factores como el racismo, el clasismo y el capacitismo se articulan con la identidad de género (Nicolazzo, 2017). El modelo de estrés de minorías (Meyer, 2003) complementa este marco al explicar los mecanismos psicológicos que vinculan discriminación y deserción.

 

La pertinencia de esta revisión radica en su capacidad para sintetizar evidencia que oriente políticas institucionales. Su contribución consiste en aplicar el protocolo PRISMA a una temática emergente, enfocándose exclusivamente en la población trans y en la articulación entre educación, trabajo y salud. Las investigaciones suelen tratar a las personas trans como una subcategoría dentro de los estudios LGB, invisibilizando sus necesidades específicas y expectativas laborales (Lange et al., 2019). Además, la mayoría de las aproximaciones provienen de países anglosajones, con realidades institucionales distintas a las de América Latina. En los últimos cinco años, al menos doce universidades colombianas han creado protocolos de atención para personas trans, pero con evaluación empírica limitada (Ministerio de Educación Nacional, 2022), lo que justifica la realización de esta revisión.

 

El objetivo de este artículo es documentar los obstáculos para la permanencia, graduación y profesionalización de estudiantes trans en educación superior durante el período 2015-2025, respondiendo a la pregunta: ¿qué obstáculos ha identificado la comunidad investigativa sobre esta temática en la última década?

 

Método

 

Este estudio se inscribe en un enfoque cualitativo documental, mediante una revisión sistemática de la literatura. Esta se entiende como una estrategia de investigación secundaria que sigue una estructura explícita, reproducible y transparente para localizar, evaluar y sintetizar la evidencia disponible respecto a una pregunta concreta (Moher et al., 2009). Se empleó el protocolo PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), el cual consta de una lista de verificación de 27 ítems y un flujograma de cuatro fases (identificación, cribado, elegibilidad e inclusión).

 

Para la búsqueda de información se revisaron bases de datos multidisciplinarias: Scopus, Web of Science, SciELO, Redalyc, Dialnet y Google Scholar. La ecuación de búsqueda se construyó con operadores booleanos combinando términos relacionados con la población trans ("transgender students" OR "trans students" OR "estudiantes trans" OR "travestis" OR "transexuales"), el contexto educativo ("higher education" OR "educación superior" OR "universidad") y los conceptos de interés ("persistence" OR "permanence" OR "retention" OR "graduation" OR "professionalization"). La búsqueda se limitó a publicaciones entre 2015 y 2025 en español, inglés y portugués.

 

Los criterios de inclusión fueron: (a) estudios empíricos (cualitativos, cuantitativos o mixtos), (b) población principal compuesta por estudiantes trans de educación superior, (c) datos sobre permanencia, graduación, trabajo o salud, y (d) publicados en revistas indexadas o libros académicos. Los criterios de exclusión abarcaron: (a) estudios centrados exclusivamente en población LGB sin desagregación de datos trans, (b) artículos de opinión o reflexión teórica sin datos empíricos, (c) estudios enfocados en educación secundaria, y (d) tesis no publicadas, editoriales y resúmenes de congresos sin texto completo. La calidad metodológica de los estudios incluidos se evaluó mediante la herramienta QATSDD (Qualitative Assessment Tool for Studies with Diverse Designs) adaptada para revisiones cualitativas (Sirriyeh et al., 2012), con puntajes que oscilaron entre 18 y 32 sobre 42, indicando calidad moderada-alta.

El proceso de filtrado se realizó en dos fases: lectura de títulos y resúmenes (eliminando duplicados), seguida de lectura de texto completo. El análisis del material se llevó a cabo mediante identificación de palabras clave y construcción de una matriz de datos que destacaba tipo de fuente, contenido, metodología y conclusiones. Dada la naturaleza cualitativa de los datos extraídos, se optó por un enfoque comparativo que consistió en un análisis cruzado de los estudios para comprender la recurrencia de las categorías detectadas.

 

Figura 1. Flujograma PRISMA del proceso de selección de estudios.

Nota. Elaboración propia a partir del protocolo PRISMA. Fuente: Moher et al. (2009).

 

Resultados

 

Los resultados se organizan en tres categorías temáticas derivadas de la recurrencia en los 41 estudios incluidos.

 

Categoría 1. Educación: Barreras y Facilitadores para la Permanencia

Esta categoría agrupa los estudios que analizan las condiciones de acceso y permanencia de estudiantes trans en instituciones de educación superior. El 85% de las investigaciones (35 de 41 estudios) coinciden en que la principal barrera para la permanencia es el acoso y la discriminación por parte de pares y, en menor medida, de docentes (Atteberry et al., 2024; Garvey & Rankin, 2015; Goldberg et al., 2019). Estos autores atribuyen esta situación a imaginarios sociales que asocian a las personas trans con problemas mentales, libertinaje y pobre desarrollo de la personalidad.

Un segundo grupo de investigadores (Lange et al., 2019; López, 2021; Nicolazzo, 2017) enfatiza el componente cultural. Según estos autores, las barreras para la permanencia no dependen exclusivamente del acoso y la discriminación, sino de una cultura institucional que tiende a rechazar lo desconocido o poco común. Por ello, reconocen que la permanencia requiere transformaciones culturales que permitan aceptar las diferencias.

 

Un tercer grupo de investigadores (Seelman, 2019; Strayhorn, 2019) se centra en las estrategias de permanencia. Entre los factores facilitadores identifican el uso del nombre social en registros académicos, la existencia de baños inclusivos y la formación docente en diversidad de género. Los mismos autores demuestran que cuando las universidades implementan políticas explícitas de apoyo trans, la tasa de permanencia al tercer año aumenta del 45% al 78%, mientras que las universidades sin dichas políticas reportan una deserción del 60% en el primer año. Estos hallazgos se basan en diseños longitudinales y muestras superiores a 200 participantes. También identifican que las estrategias de resiliencia individual operan como factores protectores, aunque su efecto es menor en comparación con las políticas institucionales.

 

Categoría 2. Trabajo: Empleabilidad y Profesionalización

Esta categoría reúne las investigaciones que abordan la inserción laboral de profesionales trans. Badgett et al. (2024) señalan que las tasas de desempleo en profesionales trans rondan el 40% al momento de obtener el título, frente al 15% de sus pares cisgénero. Aquellos que participan en programas de pasantías inclusivas o cuentan con redes de apoyo profesional mejoran sus tasas de empleo al 65% a los dos años de graduados.

 

Los mismos autores destacan que la discriminación laboral se reduce cuando el título profesional corresponde a áreas altamente demandadas (salud, tecnología, educación). También identifican una paradoja: llevar a cabo la transición de género implica un aumento drástico de la satisfacción vital y laboral auto-percibida, pero esta ganancia interna entra en conflicto con los prejuicios sociales que limitan el ingreso real al mercado de trabajo, generando una tensión entre bienestar subjetivo y empleabilidad.

 

Categoría 3. Salud: Impacto en la Trayectoria Educativa

Esta categoría agrupa investigaciones relacionadas con la salud de los estudiantes trans. Lefevor et al. (2019) reportan que el estado físico y mental de las personas trans se deteriora por el rechazo, la discriminación y la violencia de pares y docentes, lo que en ciertos casos se asocia con patologías mentales y con intentos de suicidio.

 

Los mismos autores, al medir las disparidades en salud entre población trans y cisgénero, proponen rutas de atención como acompañamiento psicosocial, terapias en grupo y terapia familiar. Los estudios indican que el acompañamiento psicosocial es particularmente efectivo en estudiantes trans víctimas de maltrato. Lefevor et al. (2019) y Colombia Diversa (2021) confirman que el acceso a atención médica afirmativa, incluyendo hormonización, apoyo psicológico y acompañamiento en transición, se correlaciona con un aumento del 30% en la probabilidad de graduación.

 

De igual manera, documentan que los espectadores heterosexuales cisgénero en el campus a menudo no intervienen ante episodios de discriminación por falta de formación y escasa empatía, lo que perpetúa un clima de impunidad que impacta la salud mental. Los mencionados investigadores también destacan que el estrés de minorías (minority stress) afecta la salud mental de estudiantes trans. Los estudios revisados sugieren que las instituciones de educación superior no pueden garantizar la permanencia académica si ignoran la salud integral de sus estudiantes trans, dado que ambos fenómenos se encuentran correlacionados.

 

Discusión

 

Contrastes con la Literatura Internacional Reciente

Los hallazgos de esta revisión coinciden parcialmente con los de Rankin et al. (2023), quienes en un estudio longitudinal con 1,200 estudiantes trans en Estados Unidos encontraron que el acoso verbal predice deserción incluso cuando existen políticas institucionales. Sin embargo, nuestra revisión sugiere que las políticas institucionales mitigan este efecto en contextos latinoamericanos, lo que contradice parcialmente sus resultados. Esta divergencia podría explicarse por diferencias en la implementación de políticas: mientras en Estados Unidos tienden a ser principalmente declarativas, en contextos latinoamericanos, según documentan López (2021) y García y Martínez (2019), son más procedimentales y con mayor participación de la comunidad trans en su diseño.

 

Los hallazgos sobre empleabilidad son consistentes con el meta-análisis de James et al. (2024), quienes reportaron que el desempleo trans es 2.5 veces mayor que el de pares cis. Nuestra revisión añade un matiz regional: en América Latina, la brecha se amplía debido a la precariedad estructural del mercado laboral, un factor que los estudios anglosajones tienden a subestimar. En cuanto a las divergencias, se identifica una evolución en los patrones de discriminación reportados en la literatura. Mientras los estudios de la década de 2010 documentaban predominantemente discriminación abierta (Garvey & Rankin, 2015), las investigaciones posteriores a 2020 reportan con mayor frecuencia microagresiones cotidianas, como uso incorrecto de pronombres, exclusión en trabajos grupales y comentarios microinvalidantes, que, aunque menos visibles, se correlacionan con deterioro del sentido de pertenencia (Goldberg et al., 2023; Rankin et al., 2023). Este hallazgo es consistente con el modelo de estrés de minorías (Meyer, 2003), que predice que las formas sutiles de discriminación pueden ser psicológicamente más dañinas que los episodios abiertos debido a su naturaleza crónica e impredecible. Por su parte, Goldberg et al. (2023), en un estudio cualitativo con 45 estudiantes trans en programas de posgrado, documentan que las microagresiones en entornos de investigación son particularmente dañinas, un hallazgo que no emerge en nuestra revisión debido a la escasez de estudios sobre educación de posgrado en Latinoamérica.

 

Análisis de la Contradicción Aparente

Un hallazgo que requiere análisis es la coexistencia de alta incidencia de acoso (85% de los estudios) con aumento significativo de permanencia cuando existen políticas explícitas (45% a 78%). La literatura internacional ha abordado esta aparente contradicción desde al menos tres perspectivas.

 

Primero, Meyer (2003) y otros teóricos del estrés de minorías sugieren que las políticas institucionales reducen el estrés anticipatorio, la preocupación constante por posibles episodios de discriminación, incluso cuando los episodios mismos persisten. Seelman (2019) encuentra apoyo a esta hipótesis al documentar que estudiantes trans en campus con políticas inclusivas reportan menor ansiedad social, independientemente de experiencias de acoso.

 

Segundo, la hipótesis del "colchón institucional" propuesta por Nicolazzo (2017) plantea que las políticas permiten a los estudiantes atribuir episodios de discriminación a la ignorancia individual más que al rechazo sistémico, preservando así el sentido de pertenencia. Sin embargo, esta explicación ha sido cuestionada por Rankin et al. (2023), quienes encontraron que en contextos estadounidenses el acoso sigue prediciendo deserción incluso con políticas, lo que sugiere que el efecto protector puede ser más limitado de lo que sugieren los hallazgos de esta revisión.

 

Tercero, una perspectiva complementaria, aunque menos desarrollada en la literatura, sugiere que el efecto de las políticas no es lineal, sino que depende de factores contextuales como el tiempo de implementación, la capacitación del personal y el compromiso de las autoridades universitarias. Esta hipótesis, planteada por Seelman (2019) y reforzada por los hallazgos latinoamericanos de López (2021) y García y Martínez (2019), podría explicar por qué las políticas parecen tener mayor efecto en contextos donde han sido diseñadas con participación activa de la comunidad trans.

 

Implicaciones Teóricas

Las implicaciones teóricas cuestionan la aplicabilidad directa de los modelos tradicionales de retención (Tinto, 1975) a la población trans. Estos modelos enfatizan la integración académica y social como factores universales de retención. Sin embargo, para estudiantes trans la integración no es suficiente si no va acompañada de validación identitaria. Un estudiante trans puede estar académica y socialmente integrado, pero si experimenta microagresiones o invisibilización de su identidad, el sentido de pertenencia se deteriora y aumenta el riesgo de deserción. Esta diferencia sugiere que los modelos tradicionales requieren una adaptación sustancial para explicar la persistencia en poblaciones minorizadas.

 

La interseccionalidad aplicada a la educación superior reconoce que el género se relaciona con otras variables (clase social, etnicidad, ubicación geográfica) que configuran un tejido de opresiones (Nicolazzo, 2017). Pensar la permanencia no como una decisión individual implica abrir un espacio de reflexión sobre otras variables que perpetúan la exclusión. En este sentido, los hallazgos de esta revisión sugieren que el sentido de pertenencia opera como un mecanismo mediador entre las condiciones institucionales y la decisión de persistir, lo que amplía los modelos tradicionales al incorporar la dimensión identitaria como un factor diferenciador.

 

Limitaciones de los Estudios Revisados

Estos hallazgos deben interpretarse considerando las limitaciones de los estudios incluidos. El sesgo geográfico es significativo: el 72% de los estudios (n=30) provienen de Estados Unidos, Canadá o Reino Unido, mientras que solo el 15% (n=6) corresponden a América Latina. Esto limita la transferibilidad de los hallazgos a contextos con marcos normativos, culturales y económicos distintos (Nicolazzo, 2017). Adicionalmente, el 68% de los estudios (n=28) utilizan diseños transversales, lo que impide establecer relaciones causales entre políticas de inclusión y permanencia. Asimismo, el sesgo de publicación, mayor probabilidad de que estudios con hallazgos significativos sean publicados, podría sobreestimar la efectividad de las políticas institucionales reportada en la literatura. Finalmente, la exclusión de tesis y literatura gris, si bien fue un criterio de selección adoptado para garantizar la calidad de las fuentes, podría haber omitido evidencia relevante producida en América Latina, donde gran parte de la producción académica inicial se encuentra en este formato.

 

Implicaciones Prácticas

Las consecuencias prácticas sugieren la necesidad de desarrollar un modelo de persistencia específico para estudiantes trans que integre tres dimensiones interrelacionadas: validación identitaria (educación), empleabilidad diferencial (trabajo) y acceso a salud afirmativa (salud). Las instituciones de educación superior deberían considerar que las políticas de permanencia no pueden limitarse a la dimensión académica, sino que deben abordar de manera integral las barreras estructurales que enfrentan los estudiantes trans. En particular, la implementación de políticas con participación activa de la comunidad trans, como sugieren los hallazgos de López (2021) y García y Martínez (2019), parece ser un factor clave para su efectividad.

 

Futuras investigaciones deberían profundizar en modelos comprensivos donde el sentido de pertenencia sea reconocido como el núcleo articulador entre el bienestar emocional y las políticas de validación identitaria, permitiendo estudios longitudinales que sigan cohortes de estudiantes trans desde el ingreso hasta la graduación. Asimismo, se requiere la producción de estudios primarios en Colombia y América Latina que permitan comprender las especificidades de la región y diseñar intervenciones contextualizadas.

 

Conclusiones

 

Esta revisión sistemática identifica tres tipos de obstáculos para la permanencia, graduación y profesionalización de estudiantes trans en educación superior: (1) barreras institucionales basadas en prejuicios individuales y cultura organizacional rígida; (2) barreras laborales que generan tensión entre bienestar subjetivo y empleabilidad; y (3) barreras sanitarias derivadas del acceso limitado a servicios de salud afirmativa. De estas apreciaciones se desprenden cinco hallazgos clave.

 

En primer lugar, el sentido de pertenencia es el predictor más consistentemente identificado en la literatura revisada (35 de 41 estudios) de la continuidad académica y la graduación de estudiantes trans. Cuando los estudiantes trans perciben que su identidad es validada por pares, docentes y administrativos, las tasas de persistencia aumentan significativamente. Esta percepción subjetiva de ser valorado e incluido opera como un mecanismo psicológico y social que media entre las condiciones institucionales y la decisión de continuar o abandonar la carrera (Strayhorn, 2019). La relevancia de este hallazgo radica en que sitúa la dimensión relacional y simbólica en el centro de las políticas de permanencia, superando enfoques exclusivamente académicos o económicos.

 

En segundo lugar, las respuestas emocionales y psicológicas a nivel individual se correlacionan con las dinámicas de exclusión en el entorno. Los estudios revisados indican que no es una falta de motivación personal lo que lleva a la deserción, sino cómo la ausencia de políticas institucionales concretas impacta negativamente la salud mental y la subjetividad del estudiante (Lefevor et al., 2019). Este hallazgo cuestiona narrativas que responsabilizan individualmente a los estudiantes trans por su fracaso académico, y en cambio, señala la responsabilidad institucional en la creación de entornos seguros y afirmativos.

 

En tercer lugar, la empleabilidad posgraduación continúa siendo un desafío para las personas trans, incluso después del título universitario. Los hallazgos indican que la discriminación laboral persiste más allá del logro educativo, pues ostentar un diploma no elimina el sesgo en los procesos de selección (Badgett et al., 2024). Esto sugiere que las políticas de inclusión en educación superior deben extenderse más allá del campus, articulándose con estrategias de inserción laboral que involucren al sector productivo y a las agencias de empleo.

 

En cuarto lugar, los estudios revisados indican que la salud, tanto mental como física, debe ser considerada un componente central de las políticas de permanencia. La falta de acceso a servicios de salud se correlaciona con un menor rendimiento académico y un mayor riesgo de deserción (Colombia Diversa, 2021; Lefevor et al., 2019). Este hallazgo implica que las instituciones de educación superior no pueden desentenderse de la salud integral de sus estudiantes trans, y que las alianzas con sistemas de salud locales son una estrategia clave para garantizar trayectorias educativas exitosas.

Finalmente, esta revisión identifica una brecha significativa en la producción académica sobre esta temática en América Latina. El 72% de la evidencia disponible proviene de países de altos ingresos, predominantemente Estados Unidos, Reino Unido y Canadá. Las realidades institucionales, normativas y culturales de América Latina y Colombia presentan especificidades que no pueden ser abordadas exclusivamente con hallazgos del Norte global, lo que exige estudios locales y regionales que permitan una comprensión contextualizada de la permanencia, graduación y profesionalización de estudiantes trans en educación superior.

 

En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de abordar la permanencia de estudiantes trans desde un enfoque multidimensional e interseccional, que reconozca la interrelación entre educación, trabajo y salud, y que sitúe el sentido de pertenencia como eje articulador de las políticas institucionales. La evidencia revisada sugiere que las políticas más efectivas son aquellas diseñadas con participación activa de la comunidad trans, implementadas con recursos suficientes y evaluadas sistemáticamente para ajustar su impacto. Queda como desafío pendiente para la región latinoamericana la producción de conocimiento situado que permita diseñar intervenciones pertinentes a sus contextos específicos, así como el desarrollo de estudios longitudinales que sigan cohortes de estudiantes trans desde el ingreso hasta la graduación y su posterior inserción laboral.

 

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